Crónica 665

Sorpresas

Pensaba hacer un análisis sobre los proyectos que se tramitan en el congreso para la implementación de los acuerdos: la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y El Estatuto de la Oposición, que hasta ponencia tienen, a pesar de que para llegar allí debieron cumplir el sagrado requisito de recibir la bendición urbi et orbi de la CSIVI que obliga al legislativo a aprobarla o improbarla sin poder introducir modificación alguna, lo cual no pasa de ser una payasada monstruosa.
De manera que dejé esa tarea para ver si mentes jurídicas brillantes como las de mi caro amigo Jesús Vallejo, que tan profundos análisis ha hecho en su blog Pianoforte sobre el tortuoso camino por el cual Santos nos conduce hacia el socialismo del siglo XXI, resuelve meterle el diente.
Solo les di una primera leída que me dejó turulato, preocupado, atónito. Igual me pasa con las primeras leyes hijas de la Ley Habilitante que aunque Santos firma, debieron obtener la bendición previa de ‘Iván Márquez´, ‘Jesús Santrich’, ‘Victoria Sandino’,  Sergio Jaramillo, Juan Fernando Cristo y Rafael Pardo, gurús por los cuales toda ley, reforma, presupuesto o plan debe pasar, antes de ser notariadas por el congreso títere y convertirse en mandato. Y si entre los guías no hay consenso, entonces los calificados delegados de Castro y Maduro serán los árbitros.
Las cosas siguen tomando espléndida forma: el destacado abogado izquierdista peruano, Diego García-Sayan, creador de una ONG latinoamericana tenebrosa e íntimo amigo de Sendero Luminoso, para que no se dude, será uno de los electores de los jueces de la JEP en cuyas manos quedarán expresidentes, exmagistrados, militares, políticos, pensadores o simples escritores perratas como yo, que en desacuerdo con la entrega de nuestra patria nos hemos pronunciado.
Veo estupefacto como seguimos aceptando que los supuestamente reinsertados a la vida civil en lugar de empezar a utilizar sus nombres de pila, hasta en los decretos del gobierno siguen figurando por sus alias, razón que me impide deducir que dejaron sus fechorías. Tampoco me cabe en la cabeza como pueden autorizar reformas constitucionales y leyes unos sujetos que no tienen cédula de ciudadanía, cuando los ciudadanos de a pie que nos creemos de bien, sin ella no podemos ni abordar un avión o nos multan.
La fortaleza y credibilidad del gobierno no puede ser más luminosa, después de pasarse por la faja el resultado de un plebiscito hecho para ganarlo y que sin embargo perdió, en pocas semanas pudo maquillar un acuerdo que había tardado años en negociar; consiguió que se lo aprobaran por una simple resolución; aceptó que no le devolvieran los niños en filas y hoy se ufana de que le entregarán trece ¿de cuantos?; que calle sobre setecientos secuestrados o desaparecidos en manos de las Farc de los que no se tiene noticia y cuyos nombres publicó Sofía Gaviria; que se siente a negociar con el ELN después de asegurar que no lo haría hasta que liberaran todos los secuestrados, pero, en aras de la “paz”, se transó por la liberación de Odín Sánchez sometiéndose a la espera de que la familia pagara un rescate cuya cifra parece que llega a los seis ceros y a cambio aceptó indultar dos cabecillas del ELN.
Sigamos pues vendiendo al mundo una paz que no es otra que la entrega de Colombia al comunismo, pensemos en grande como nuestra maravillosa clase dirigente que acá no pasa nada, y sigamos ignorando la película que se presenta en Venezuela hasta que tengamos en el solio presidencial no a un ciudadano con cédula, sino a un fantasma del secretariado que más chévere suena.   

El Rincón de Dios


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“Las mentiras revelan las intenciones”

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