Crónica 586

Voluntad de paz
Después del vil asesinato de once soldados; las declaraciones de que no liberarán los niños “ingresados” a sus filas y la promesa de no continuar reclutándolos, aunque sigan haciéndolo como se comprobó en Urabá; de conocer el ingreso a sus arcas de $880 mil millones de pesos en 2013 y de $1.7 billones en 2014 por concepto del comercio de drogas ilícitas; de las múltiples violaciones al cese unilateral al fuego declarado por las Farc en diciembre; y, las cínicas declaraciones de sus voceros en La Habana, no queda duda de la solidez de la voluntad de paz de esta caterva de bandidos.  
Y ante esa solidez, está bien que se hayan guardado en los hangares los mortíferos aviones de la Fuerza Aérea que perseguían inocentes; lo está que supriman las fumigaciones con el “cancerígeno” Glifosato que destruye las inofensivas maticas de coca y evita que los aviones utilizados para ello sigan contaminando el ambiente, malgasten combustible y  empleen pilotos despiadados que afectan sus pírricos  ingresos. Es un crimen impedir la tala de árboles estorbosos en las selvas y desfigurar las estadísticas maliciosas del Imperio gringo que afirma que los cultivos ilícitos han crecido en el último año un 43%; lo es que se afecte el empleo de raspachines, obreros y técnicos en estos cultivos y laboratorios agroindustriales para procesar la hoja preciosa productora de divisas, ahora más necesarias ante el desplome de los precios de petróleo. Ni que decir de calificar la hoja de maldita, desconociendo su potencial para la preparación de suculentas ensaladas. 
El crecimiento de la inseguridad en campos y ciudades nada tiene que ver con la desmoralización de las fuerzas armadas por la inseguridad jurídica para oficiales, suboficiales y soldados, ubicados en igualdad de condiciones a prestigiosos ciudadanos farianos; la orden de no disparar proveniente del personaje Juampa; el microtráfico y otras razones que no pasan de ser chismes propalados por los buitres enemigos de la paz y publicados por una prensa que, a pesar de la mermelada, no puede ocultar al menos la mitad de estos acontecimientos.
La farsa de las encuestas no puede ser peor, como se les ocurre que el 83% de los colombianos piensen que la corrupción está rampante con adalides de la honestidad como  Ñoños y Musas; que el 70% piense que la economía de este paraíso vaya para atrás como el cangrejo; que la favorabilidad del promotor de las cinco locomotoras de la prosperidad, rey de la claridad y la verdad, el apreciado Juampa, solo llegue al 29%; que el 84% crea que la inseguridad se está disparando; que el 75% diga que el cubrimiento de la salud está empeorando; que el 76% rechace la legalización de la coca y mariguana; que el 71% se atreva a descalificar el Congreso donde pululan “pulcros” padres de la patria; que el 79% no crea en nuestra justicia; y, para no seguir hablando barrabasadas, que un 93% no crea en los angelitos que negocian en La Habana. Como así que la gente no quiere impunidad ni curules para aquellos que llevan años allí, acompañados de mojitos y mujeres tratando de mejorar nuestro modelo económico, aspiren a manejar a sus anchas los nueve millones de hectáreas  de Zonas de Reserva Campesina para promover la productividad agropecuaria de nuestros campesinos y calcar los maravillosos resultados de nuestra vecina Venezuela. ¡En verdad, parecemos locos o estúpidos!
El rincón de Dios
“Jesús es el Buen Pastor, es nuestro verdadero tesoro, por favor, no lo borremos de nuestra vida. Enraicemos cada vez más nuestro corazón en él.” S.S. Francisco

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