Crónica 552

La Habana
“Nosotros dialogamos con los enemigos que hemos jurado destruir solamente cuando carecemos de la fuerza necesaria para abatirlos; por medio del diálogo alcanzamos aquellos objetivos a corto y mediano plazo para ganar tiempo, y cuando efectivamente seamos mas fuertes, entonces tomamos sin contemplaciones lo que queremos sin que nos conmuevan las reclamaciones y las apelaciones de los enemigos venidos a menos”. Lenin  
El resumen de los acuerdos expedido por el Comisionado de Paz Sergio Jaramillo, es un engañabobos, oculta lo que se ha cocinando en el fondo. Distrae la atención de los votantes para que creamos en la paz a cualquier precio. Leyendo con cuidado los comunicados conjuntos vemos que evitan mencionar lo realmente acordado y, en cada  punto negociado, dejan para el acuerdo final temas sensibles. A pesar de lo babosos no pueden ocultar claudicaciones vergonzosas. 
En el caso de los cultivos ilícitos cuyo acuerdo se realizó a las volandas para tratar de conseguir el triunfo de JMS en la primera vuelta, dice claramente (…) “e intensificarán los esfuerzos de desarticulación de las organizaciones criminales.” En parte alguna reconocen que ellos hacen parte de esas organizaciones a pesar de ser el mayor cartel del narcotráfico del mundo. Y, como esta declaración, pueden leerse muchas sandeces como la que se colige de la erradicación de cultivos ilícitos y otras que no comento por limitación de espacio.
Dejo claro mi pensamiento sin ánimo de eludir los calificativos de Juan Manuel Santos para quienes no comemos cuento con la paz sin condiciones que negocia. Soy partidario de darle a los terroristas cabida en el Congreso con limitación razonable, la primera vez sin participar en elecciones; estoy de acuerdo con una justicia transicional sensata, diferente a la del Fiscal para quien la purga de penas sería a través de servicio social; considero indispensable que contemple la verdad y reparación de las víctimas.
La declaración del Fiscal de que los miembros del Secretariado no están condenados por delitos atroces es infame. O no considera la fiscalía delitos de lesa humanidad muchos de los cometidos por las Farc en 50 años, o la justicia es tan lenta que no los ha logrado calificar, o los esconde. Como las brujas, no se puede creer en ellas, pero que las hay, las hay. Mejor encuentren una fórmula digna para permitirles acceder a cargos de elección popular.
Se requiere que las Farc den señas claras de sus intenciones de paz lo que no se logra si continúan con el reclutamiento de menores, los ataques a la población civil, a la infraestructura y el asesinato a mansalva de miembros de la fuerza pública fuera de combate. Tampoco es razonable, si de verdad quieren la paz, las cínicas declaraciones contenidas en los vídeos de ‘Timochenko’ e ‘Iván Márquez’ donde promulgan todo lo contrario y ratifican que obtendrán el poder, nada menos.
Dejando de lado la alianza de JMS con Clara López y otros representantes de la izquierda moderada, la con Petro y la Marcha Patriótica a muchos nos confirma la clara dirección hacia el castrochavismo de los diálogos de entrega. 
Por eso creo en la paz que propone el Centro Democrático. 7 mil terroristas no pueden pretender que aceptemos su modelo 47 millones de colombianos. Juan Manuel Santos no es el dueño de la paz. Todos la queremos, pero no a cualquier precio.
El Rincón de Dios
“Necesitamos recomponer, más que las formas de nuestra fe, también el modo de vida que llevamos: el divorcio existente entre lo que decimos y luego hacemos.” Benedicto XVI

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