martes, 1 de noviembre de 2016

Crónica 655

Regresar a lo fundamental

Pretendo revisar en esta y otras columnas algunos aspectos del sector agrícola que se analiza desde escritorios capitalinos por personajes que solo han visto el campo de golf de los clubes.
El derrotado acuerdo crea decenas de entes, comisiones, consultas y, sin definir con claridad aspectos decisivos, deja en manos de interpretaciones la propiedad privada y el desarrollo agropecuario.
Aceptando en gracia de discusión la posibilidad de rescatar lo aceptable del esperpento planteado, deberíamos partir del acuerdo sobre lo fundamental que planteaba Álvaro Gómez Hurtado.
Empiezo por referirme a lo que se podría rescatar de instituciones que cumplieron su tarea en el campo, aplicables a explotaciones familiares y agroindustriales sin duplicación de actividades y burocracia.

Caja de Crédito Agrario

 Fue liquidada para dar paso al Banco Agrario dejando de lado lo que ahora se dice necesitar para la transformación del campo. Veamos:

Crédito Agrario

Atendía los campesinos en los municipios más apartados. Los Inspectores, prácticos agrícolas, visitaban los agricultores para analizar sus explotaciones, evaluar  sus necesidades crediticias e inversiones. Cubría desde cultivos de pan coger, tardío rendimiento y compra de tierras, esta hasta con 15 años de plazo.

Asistencia Técnica

El Departamento de Fomento Agrícola la proporcionaba gratuitamente para pequeños agricultores y a un bajo costo para los medianos. Se divulgaban las mejores tecnologías aplicables a cultivos o explotaciones pecuarias basados en las investigaciones del ICA.

Insumos Agrícolas

 El Departamento de Provisión Agrícola tenía almacenes en la gran mayoría de las oficinas de la Caja. Las economías a escala obtenidas en compras masivas de insecticidas, abonos, matamalezas, equipos y demás insumos, permitía precios favorables y accesibles al pequeño agricultor.

Semillas Mejoradas

Las aprobadas por el ICA y basadas en sus programas de investigación se producían en plantas de semillas regionales para distribuirlas a través de los almacenes de provisión agrícola. Se importaban algunas, también aprobadas por el ICA, especialmente de pastos.

Vivienda Rural

Este departamento se encargaba del mejoramiento de vivienda y la construcción de pequeñas concentraciones de vivienda con todos los servicios. Estas últimas permitían la dotación de escuelas rurales, tiendas y capillas. En lugar de desplazarse los niños, lo hacían los pequeños agricultores hacia sus parcelas. Se concedían créditos hasta de quince años a bajo interés.

Riego

La Caja Agraria fue el primer instituto en desarrollar los distritos de riego, con los de Coello y Saldaña en el departamento del Tolima. Se transfirieron posteriormente al Incora que adelantó otros como los de Cereté y María La Baja.

Seguros de cosechas

Desde 1966 se iniciaron los primeros ensayos sobre seguros de cosechas.

Compra de cosechas y precios de sustentación

En asocio con el IDEMA se creó Inagrario. Este instituto paralelo se encargó de montar infraestructura para el acopio, compra y almacenamiento de granos en zonas apartadas. El Idema fijaba los precios de sustentación a los cuales se compraba la cosecha al  pequeño agricultor. Los grandes vendían directamente al Idema o particulares. Se garantizaba el mercadeo en regiones lejanas.
Vemos pues como una sola institución atendía una amplia gama de las necesidades de los campesinos con eficiencia y poca burocracia. ¿Valió la pena vender el sofá?

El rincón de Dios


“Cuando tras fervorosas oraciones a Dios y a los santos no era escuchada, les daba las gracias, a pesar de todo, diciendo: Creo que quieren ver hasta dónde voy a llevar mi esperanza". Santa Teresa de Lisieux

domingo, 23 de octubre de 2016

Crónica 654

Honrar el Nobel

“(…) hemos llegado a un punto en que se impone la cesación de la lucha. El Gobierno es impotente para debelar la revolución, pero la revolución es impotente para derribar al Gobierno. Hace muchos meses que la campaña está limitada a un infructuoso tejer y destejer de operaciones, y a un tomar y dejar territorios, que a nada conduce: El sistema de guerrillas, de que siempre he sido enemigo, sirve para extender el área de destrucción, mas no para resolver el problema militar, lo cual está reservado a las batallas libradas entre ejércitos. No pudiendo ahora formarlos, envainemos los aceros para que el pueblo no diga que los contendores son cuadrillas de locos, igualmente ominosas ambas banderas, funestos sus caudillos, infernales sus armas. Arrastraremos las simpatías y el aplauso universal si nos mostramos más sensibles que nuestros adversarios a la ley de compasión por la masa neutral y pasiva, menos tercos ante los sacrificios de amor propio, más cuidadosos de la opinión extranjera.” Rafael Uribe Uribe en su Manifiesto de Paz
Este párrafo del General resume la manera civilizada de terminar una guerra. La guerra de los mil días que si era guerra entre ejércitos, no un conflicto interno, pudo terminarse sin aspiraciones de prebendas no merecidas, participando en las urnas en desventaja sin regalo de curules, defendiendo las ideas en los foros democráticos. Lo traigo a colación porque cobra vigencia en estos momentos difíciles que afronta nuestra democracia.
 En mis escritos recientes he llamado a la concordia, hoy llamo al respeto de la decisiones soberanas del constituyente primario que es el pueblo. Ese pueblo que no está en contra de la paz, pero no comparte que cuarenta y siete millones de colombianos capitulemos ante cinco mil ochocientos guerrilleros que se concentrarían en las Zonas Veredales Transitorias de Normalización a los cuales se les darían prebendas políticas que ningún partido del mundo tiene, ventajas otorgadas a espaldas de la patria para satisfacer el ego de un Nobel de la Paz.
 Ya Santos tiene su premio aunque no contaba con perder un plebiscito armado para ganarlo a toda costa: acomodando umbrales, repartiendo promesas a diestra y siniestra, con una publicidad acomodada, engaños y amenazas, apabullando la oposición, con toda la maquinaria a su favor y las encuestas respaldándolo. Pero perdió con póquer de ases.
Es el momento de mostrar su gallardía en lugar de fabricar tras bambalinas marchas, declaraciones, documentos empresariales, y buscar con rábulas nacionales y extranjeros la manera de hacer conejo a una decisión soberana.
 Aceptemos que ganó el premio por su esfuerzo en busca de la paz, no puede en este momento obrar distinto a honrarlo permitiendo el Acuerdo Nacional que se le ha solicitado, oyendo al país entero todo ansioso de paz, revisando los entuertos del proceso y encaminado una solución civilizada y conveniente. En este país cabemos todos.
    En aras a llegar a un acuerdo sin importar si este murió o no con el plebiscito, rescatemos lo rescatable, aceptemos algunos aspectos que si se hubiesen respetado las líneas rojas no se habrían negociado jamás. De lo contrario, nuestra democracia estará condenada a un entierro de tercera.

El rincón de Dios


“Hoy los invito a que se decidan por Dios pues el distanciamiento es la falta de  fruto de paz en sus corazones. Solo Dios es la paz: por eso acérquese a Él por medio de su oración personal y vivan entonces la paz en sus corazones. De esa manera la paz brotará de sus corazones hacia todo el mundo. ¡No hablen de paz sino que hagan la paz! Yo los bendigo a cada uno de ustedes y cada una de sus buenas decisiones.” Mensaje de María Reina de la Paz en Medjugorje.

lunes, 10 de octubre de 2016

Crónica 653

Invitación a la concordia

“Ojalá que Santos advierta que no puede ignorar la voluntad de sus compatriotas expresada en las urnas. Recibió el Nobel de la Paz, no un permiso para hacer lo que le dé la gana.” Carlos Alberto Montaner
Felicito a Santos por el Nobel, trabajó más por el que por la paz, a eso se debieron los afanes de los últimos meses en La Habana. Sin duda en Oslo estaba todo definido días antes de la debacle del plebiscito que jamás esperó. Comparto la teoría de mi amigo José Alvear, faltones los noruegos que dejaron por fuera a ‘Timochenko’.
Creo que hemos sido respetuosos los que apoyamos el NO: en nuestras columnas, intervenciones en foros y tertulias, en Twitter y Facebook. Nos basamos primero en las exigencias de las Farc, luego en los borradores de los acuerdos, después en el Acuerdo Final. Lo hemos hecho en conciencia, buscando el respeto a nuestras instituciones y a la democracia.
Vuelvo y confieso, no abrigaba la esperanza en el triunfo, era una lucha desigual y despiadada contra lo que me de la gana; pero si ganamos así es la democracia, se gana o se pierde y eso nos da el derecho a ser escuchados, no a buscar revancha o alentar el conflicto. Con todo respeto a los del Si, en Colombia la guerra no existe desde la de los mil días, pero no voy a encender polémicas con el término.
He estado atento a debates, discursos y redes sociales, la sindéresis me obliga a mirar las dos caras de la moneda. Curiosamente han sido más radicales quienes nos tachaban de guerreristas. Para muestra un botón de trinos que por su desfachatez soy incapaz de reproducir, les dejo el enlace a quienes deseen enterarse de las reacciones:     https://twitter.com/search?q=nos%20llaman%20guerreristas&src=typd
Me extraña que periodistas, que aun sin compartir sus puntos de vista había considerado equilibrados, resulten con trinos como el “Me da vergüenza de ser colombiana” de María Jimena Duzan. Si hubiese ganado el Sí lo sentiría por Colombia, pero jamás me avergonzaría de mi cuna, podría avergonzarme de gobernantes, congresistas o magistrados, que es otra cosa.
Si perdieron el plebiscito debe quedar claro una cosa: el Acuerdo simplemente no existe, diferente es que se rescaten muchos de los asuntos negociados para un nuevo acuerdo, es lo que entiendo que se está proponiendo. También debe quedar claro que, independiente del liderazgo que haya podido ejercer el Centro Democrático, hay otros sectores y personas que votaron NO sin pertenecer al mismo, luego no son las propuestas de Álvaro Uribe las únicas, hay que ensamblarlas con las de los demás votantes por el No y consensuarlas con las de los que votaron por el Si y las Farc. De manera Senador Benedetti que no es cierto que x punto ya esté negociado, no hay uno solo que esté vigente, el pueblo soberano no apoyó lo negociado en La Habana.
   Por eso en esta nota hago un llamado a la concordia, al respeto a las decisiones de la democracia, a despojarnos del veneno, la injuria y las calificaciones desobligantes que en lugar de acercarnos nos alejan. Miremos positivamente las propuestas que se presenten, pulámoslas, hagámoslas viables con generosidad e imaginación y lleguemos a la paz que todos queremos, exenta de claudicaciones.
El Nobel de la paz ahora tendrá que merecerlo logrando una paz justa sin tratar de acorralarnos.

El rincón de Dios

Nunca te des por vencido: Después de la lluvia, un arco iris… Después de la tempestad, la calma… Después del final, un nuevo comienzo…

A veces Dios no evita el problema sino que nos ayuda a pasar por el para salir victoriosos.

Crónica1064

Creer en el futuro He escuchado recientemente varias entrevistas a expertos en medios virtuales. Entre ellas, me llamaron la atención los pl...