lunes, 26 de enero de 2026

Crónica 1014

La importancia de votar la Gran Consulta

No importa el desgobierno, cuán desacertadas sean las medidas adoptadas, el auge de la inseguridad, el narcotráfico, el endeudamiento o la corrupción y el deterioro de la salud y de las pensiones; Cepeda y el Pacto Histórico continúan liderado las encuestas. Debería ser lo contrario, pero el optimismo que en muchos persiste carece de realismo. 

Ante la situación actual no podemos mantenernos marginados. La elección al Congreso, en muchos aspectos, es más relevante que la presidencial y, en este contexto, es esencial participar en la Gran Consulta. La razón principal es clara: solo existen dos partidos suficientemente estructurados para estas elecciones, el Centro Democrático y el Pacto Histórico; el resto, como bien señala José Obdulio Gaviria, funcionan más como empresas de avales que como partidos.

Votar la consulta tiene un profundo significado que va más allá del simple acto electoral, permite la unión de fuerzas en torno a propuestas y proyectos concretos que buscan el bienestar nacional, enfrentando así los retos sociales, económicos y de seguridad que afectan a Colombia. La participación ciudadana en este proceso es clave para evitar la dispersión del voto y, por ende, el fortalecimiento de otras opciones políticas.

No participar en la consulta implica dejar en manos comunistas la decisión sobre el futuro político del país. Cada voto cuenta y puede ser determinante para consolidar un proyecto político que apueste por el equilibrio, el respeto institucional y la defensa de valores democráticos. Es el momento de dejar atrás la apatía y el desinterés, y asumir un rol activo en la construcción de la patria que todos queremos.

Votar en la Gran Consulta de la centroderecha implica mucho más que depositar una papeleta, es asumir plenamente la responsabilidad ciudadana. La abstención no es un derecho, es la actitud de quienes prefieren estar a la luz del sol que más alumbre, candidatos a tránsfugas y apostatas.  

Tomar parte activa en este proceso electoral permite a los votantes decidir la elección de un candidato que represente una alternativa comprometida con el desarrollo, la justicia y la estabilidad del país. Observando la coyuntura actual, participar en ella no perjudica a quienes apoyan a Abelardo de la Espriella, facilitaría la designación de otro candidato viable e, incluso, este podría unirse posteriormente al que cuente con más opciones de superar al candidato comunista que hoy constituye el mayor riesgo. Si le asalta el temor de afectar a su candidato no se abstenga, vote por el que menos opción muestre en la consulta y facilite la salvación de la democracia.

La tarea es simple, superar en votos la consulta comunista y ganar en primera vuelta. ¡Pilas compatriotas! 

El Rincón de Dios

“La participación en la vida comunitaria y política es un deber y un derecho de todo ciudadano, pues quien no se ocupa del bien común, descuida el mandato de amar al prójimo”  Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 189.

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