Crónica 583

El camino del perdón
Quienes participamos activamente en la ceremonias de la Semana Santa escuchamos los llamados de los prelados al perdón. Se basaron en la primera palabra del Señor Crucificado: “Padre, perdónalos por que no saben lo que hacen”. Otros, además mencionaron como guía el primer capitulo del Catecismo: “Si el ser humano es capaz de Dios, el ser humano es capaz de amor y su corazón es también capaz de misericordia”.
Tema agudo de reflexión trasladado al conflicto colombiano. 
En Bojayá las Farc con cilindros de gas convertidos en bombas atacan la Iglesia donde mas de cien feligreses, ancianos, adultos y niños, se refugian de la guerra. Sus cuerpos, que minutos antes se aferraban a la vida, vuelan en pedazos. 
En Santander sufre una madre a quien la guerrilla asesinó su esposo y reclutó una hija y un hijo. A su casa un día llega un guerrillero herido al que presta los primeros auxilios, lo acuesta en la cama de su hijo. Al día siguiente el guerrillero le pregunta de quien es  la foto que hay en la habitación, de mi hijo, contesta y la respuesta del guerrillero para ella es demoledora, “a ese man lo matamos la semana pasada”. 
En Machuca, la guerrilla dinamitó el oleoducto, el fuego incontrolable destruye la población entera y mueren 89 personas, solo sobrevive María Cecilia Mosquera que ve morir incinerados su esposo y tres hijos. 
En las selvas del sur rodeados de alambre de púas, en condiciones infrahumanas, permanecen cientos de soldados y civiles secuestrados, casi siempre encadenados. Algunos estuvieron allí durante 14 años. 
Los ataques a poblaciones causaron cientos de civiles y policías muertos; 380 alcaldes  fueron desterrados de sus municipios; las voladuras de torres de energía dejaron miles de colombianos sin luz durante semanas; se volaron también puentes y ambulancias; reclutaron miles de menores; pero esto y otras tropelías, tampoco “ fueron de su autoría”.   
Son crímenes de lesa humanidad de los que ellos “no son responsables”, de consiguiente no reconocen las víctimas, le achacan la culpa al Estado y Juampa olímpicamente les acepta.
La Iglesia que nos pide perdonar, a los creyentes de a pié no nos perdona sin condiciones, exige, como debe ser, arrepentimiento, confesión de nuestras culpas, sincera voluntad de no volver a cometerlas y repararlas, para ello, el sacerdote impone la penitencia. 
Los crímenes de lesa humanidad exigen un camino de reparación antes de obtener el perdón. Sin que estos se reconozcan sin esguinces ni metáforas, la paz será trunca. También lo será si no reconocen sus víctimas por separado de las de los otros actores del conflicto. Lo será igual, si estas no se reparan; pero no por parte del Estado, por sus autores intelectuales, el Secretariado de las Farc y sus comandantes. Y aunque haya justicia transicional, deben someterse a ella y dar garantías de no repetición y entregar las armas, no dejarlas guardadas por ahí. Solo así tendrá credibilidad el proceso. Hasta ahora solo hemos visto claudicaciones del gobierno y, las Farc, que se conozca, no han dado su brazo a torcer en sus exageradas pretensiones.  
El rincón de Dios
"Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.” Lucas

Comentarios

Eugenio Fabian Moreno ha dicho que…
Como van las cosas, es muy posible que Juampa acepte que no haya reparación, ni cárcel. Si así fuera, creo que hay un deber ser (según las siguientes preguntas y respuestas), que posiblemente nunca se haga realidad:

¿Qué debería pasar si Juampa acepta que los muchachos de las Farc no reparen a las víctimas? Teniendo en cuenta que la reparación es un derecho de cada víctima y no del Estado, en un Estado de derecho serio, los tribunales judiciales deberían aceptar las demandas por responsabilidad civil extracontractual que cada una de las víctimas pusieran contra los victimarios. De esta manera ni la ley ni la reparación quedarían burladas.

¿Qué debería pasar si Juampa les acepta que no paguen ni un solo día de cárcel? Teniendo en cuenta que la acción penal pertenece al Estado, no a los particulares, probablemente los jueces tendrían que abstenerse de juzgar a los muchachones. Sin embargo, la Corte Penal Internacional podría actuar, si encuentra mérito para hacerlo, porque ella tiene que ser independiente de toda influencia de los Estados suscriptores.

FM

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