viernes, 9 de octubre de 2026

Crónica 1016

La unidad no da espera

En lugar de unirse cuando más se necesita, se dedican a dividirse.

Las elecciones del año próximo de asambleas, gobernadores, concejos y alcaldes no solo definirán el rumbo de los departamentos y municipios, también el futuro de la patria. Cuando deberían estar haciendo acuerdos de propósitos comunes, se dedican a disputas que terminan debilitando a quienes defienden lo mismo.

Resulta asombroso que coincidiendo en el 90 % de sus principios políticos, se enfrentan por el 10% restante. En lugar de discutir modelos de desarrollo y visiones estratégicas para el país se centran en rivalidades. 

Nuestra historia está llena de derrotas provocadas por la fuerza del adversario, como acabamos de vivirlo por la incapacidad de actuar juntos. Con mucha frecuencia proyectos legítimos naufragaron por la soberbia de dirigentes convencidos de que su liderazgo primaba sobre interés común.

Estamos cansados de presenciar estos egos cuando se enfrentan problemas reales y una enorme desconfianza en la política y, frente a esto, las peleas internas resultan irresponsables.

Nadie pide unanimidad. La democracia vive de las discrepancia; pero existe una diferencia entre debatir y destruir, entre disentir y sabotear, entre defender una posición y convertir la política en un concurso de vanidades.

Habrá tiempo para discutir corrientes y matices; para resolver desacuerdos y ajustar diferencias; lo que no habrá es una segunda oportunidad para corregir errores que hoy se cometen por falta de grandeza.

La verdadera prueba de liderazgo no es demostrar quién tiene la razón sino cuándo las diferencias deben ceder ante un objetivo esencial. Quien no es capaz de sacrificar su protagonismo por el bien común, ejerce su egoísmo.

Las próximas elecciones exigirán madurez, generosidad y visión; quienes sigan alimentando divisiones deberán asumir sus consecuencias, porque cuando los proyectos colectivos fracasan por culpa de la fragmentación, los derrotados son los ciudadanos.

Nuestra patria ha pagado demasiadas veces el precio de la mezquindad política, no se puede seguir por ese camino.

Como dice el refrán popular: “A quien le caiga el guante que se lo chante”.

El Rincón de Dios

“Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete abominan su alma: los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente, el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal, el testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos”. Proverbios 6:16-19

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