miércoles, 12 de julio de 2017

Crónica 682

Acá no pasa nada… (II)

“Aunque la infección vino de arriba, es mi convicción que el mal que la sociedad colombiana padece, no se cura ya con solo modificaciones en el gobierno o en la ley sino en las costumbres y en el ser moral” Rafael Uribe Uribe
Sigo mis comentarios al amigo a que me referí en mi pasada columna:
Cultivos ilícitos.- Es la mayor farsa del NAF: Se acepta que el mayor cartel del narcotráfico simplemente no existe; se cambia el nombre por cultivos de uso ilícito, ¿dejan de ser ilegales?; para ejercer la erradicación manual se requiere la aprobación de las comunidades ¿las que las Farc controlan? Se legisla a favor del mayor lavado de activos del país, y, de contera, se declara delito conexo con lo cual deja de ser punible.
Para muestra un botón: Cuando se firmó el borrador conjunto sobre drogas ilícitas en mayo de 2014 había 69.000 hectáreas de cultivos ilícitos. Era de suponerse que las Farc participarían en su destrucción como reciprocidad a las medidas gubernamentales que desde entonces suspendieron las fumigaciones aéreas y prohibieron el uso de Glifosato.
 Los resultados son paradójicos: el Departamento de Estado de los Estados Unidos recientemente reveló la existencia de 188.000 hectáreas sembradas de coca y la ONU, la semana pasada, afirmó que los cultivos se incrementaron el año pasado en un 50%. Citemos solo lo protuberante: Tumaco tiene más cultivos que Bolivia; el resto del departamento de Nariño, más que el Perú, y, en el “ensayo” del Catatumbo, el área cultivada de coca pasó de 2.000 hectáreas a 25.000.
Si los cultivos crecen el 50% por año y la meta de destrucción manual, según el mindefensa Chamberlain Villegas es de 50.000 hectáreas por año, asumiendo que se cumpla y que las “comunidades” lo permitan, ¿desaparecerán los cultivos?
¿Cuál es el ingreso de 1.000 toneladas métricas en que se calcula la producción actual? Y, ¿cuántos votos compran?
Falta sumar la minería ilegal de oro y coltán que pasó de agache y vale otro potosí.
La CSVI.- Esta comisión está sobre todo, debe dar la venia a las resoluciones, decretos, leyes, reformas, presupuestos o actividades que tengan que ver con el seguimiento, verificación e implementación de los acuerdos que abarcan prácticamente todas las actividades nacionales (“lo divino y lo humano”). Ni el gobierno, ni el congreso, ni las instituciones pueden actuar sin su complacencia sobre estos temas.
Su composición es siniestra, por decir lo menos: tres delegados del gobierno, Sergio Jaramillo, Juan Fernando Cristo y Rafael Pardo, cuya presentación, especialmente de los dos primeros, es innecesaria, y, por las Farc, “Santrich”, “Iván Márquez” y “Victoria Sandino”. En caso de empate que impida avalar una propuesta los árbitros serán: uno designado por Raúl Castro, otro por Nicolás Maduro, un tercero por Michelle Bachelet y otro por el gobierno de Noruega que es el que paga los honorarios de Enrique Santiago.
Pregunté a mi amigo, ¿la bendición de estos personajes a cualquier proyecto te dan tranquilidad y garantía?
     No profundizo más, cuando empecé a comentarle a mi compañero sobre lo convenido sobre seguridad del nuevo partido de las Farc, y sus tentáculos como por ejemplo la incorporación de guerrilleros a las compañías de vigilancia privada y la conformación de la Gestapo a la colombiana que en el NAF se advierte, mi amigo estaba a un paso del infarto y, ahí, si no entro yo.

El Rincón de Dios


“La sencillez es una fuerza que vence todas las astucias”. Anónimo

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