Soluciones alimenticias en zonas inundadas
El cambio climático ha convertido las inundaciones en una constante. Año tras año se repiten los daños: hectáreas de cultivos perdidos y familias campesinas que ven cómo el esfuerzo de meses desaparece en horas, pero seguimos sin tomar medidas preventivas para evitarlo, jarillones y drenajes adecuados, por ejemplo. La paralización del proyecto del Canal del Dique es otro ejemplo.
¿Qué tecnologías actuales pueden garantizar la producción de alimentos cuando la tierra se inunda? La respuesta viene del uso de sistemas que no requieren tierra. Los cultivos hidropónicos -Hidropónicos AVE en Medellín es un ejemplo- aeropónicos y acuapónicos se han posicionado como aliados fundamentales en regiones propensas a inundaciones en otros países. Estas tecnologías, no son ciencia ficción, son estructuras verticales, flotantes o modulares que pueden instalarse en bodegas, escuelas, centros comunitarios o plataformas móviles. Permiten cultivar hortalizas en ciclos cortos, ocupando poco espacio y utilizan cantidades mínimas de agua. Cuando el barro permanece por meses, estas soluciones marcan la diferencia entre tener alimentos o depender de asistencia externa. Debe incrementarse la producción en zonas no inundables usando la tecnología, en el Cauca una agrónoma indígena lo ha logrado abandonando la errada teoría “ancestral”.
La agricultura de precisión ha evolucionado en grande. El uso de drones y sensores facilita el mapeo en tiempo real de las áreas afectadas por el agua, identifica zonas recuperables y ayuda a decidir dónde ubicar cultivos temporales. No se trata solo de monitorear desde el aire sino en la toma de decisiones fundamentadas en medio de la adversidad, importante cuando es crucial diariamente conocer el estado de los daños y su evolución.
La biotecnología aporta otra línea de defensa. Existen semillas seleccionadas y transgénicas para tolerar el exceso de agua que están siendo probadas en distintos países. No son una solución total, pero sí herramientas estratégicas donde la humedad extrema se presenta.
Cuando la producción vegetal se reduce drásticamente, cobran relevancia nuevas fuentes de proteína. Las microalgas ofrecen alternativas nutritivas que pueden producirse en espacios controlados y reducidos o, una más difícil de entender, los insectos consumibles tan populares en Asia. Obviamente no pretenden sustituir la agricultura, solo permitir una oferta alimentaria en momentos críticos.
La experiencia reciente demuestra que enfrentar las inundaciones con herramientas antiguas ya no es viable. La tecnología no reemplaza al campesino, le proporciona alternativas cuando la naturaleza impone sus condiciones. Debería ser una tarea prioritaria de la Agencia de Tierras y el Banco Agrario ya que la Unida de Gestión de Riesgos descansa en paz, la enterró la corrupción.
El Rincón de Dios
“Comienza por hacer lo necesario, luego lo posible y de repente estarás haciendo lo imposible.” San Fráncico de Asís
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