viernes, 18 de mayo de 2018

Crónica 718

De indulgencias con padrenuestros ajenos

 El Tiempo, señaló:“Solo tiempo después, el coronel Mejía Gutiérrez sabría que el famoso testigo clave era Edwin Manuel Guzmán, el sargento que había hecho detener en Valledupar al descubrir que vendía armas y municiones a la guerrilla y a los ‘paras’. Se trataba sin duda de una venganza suya. Tras las acusaciones contra Mejía, que le permitieron al sargento Guzmán eliminar sus años de cárcel para ser puesto en libertad y ser considerado como testigo protegido, otros dos reclusos, en busca de iguales beneficios, decidieron tres años después seguir sus pasos confirmando lo dicho por él”
El coronel Mejía, catalogado como el mejor soldado de Colombia, tal vez el que mas condecoraciones merecidas tiene en su pecho, uno de los más aguerridos que acorraló en sus guaridas a las Farc y derrotó paramilitares, estuvo preso durante cinco años por las declaraciones de este falso testigo. Y Andrés Felipe Arias, exministro de agricultura de Uribe, por un delito amañado, no haber abierto una licitación para celebrar un contrato con el IICA, organismo de la OEA con quienes todos lo que pasamos por otros gobiernos hicimos contractos directos por ser un organismo internacional, está pedido en extradición a los Estados Unidos, prisionero en este país, y condenado en Colombia a 17 años por el cartel de la toga. ¿Hizo Juan Manuel Santos una licitación para contratar con la ONU la verificación de las zonas de tolerancia de las Farc? 
Ni al coronel Plazas, ni al General Uscátegui, ni a Luis Alfredo Ramos, solo para mencionar algunos injustamente condenados, les dio asilo la Iglesia Católica ni a su favor rezaron un solo padrenuestro, no los excarcelaron como era debido y algunos tienen aún sentencias engavetadas. Pero al bandido ‘Santrich’, agarrado con las manos en la masa traficando narcóticos, extorsionando al país con una amenaza de suicidio que es decisión suya, lo acoge la iglesia, lo refugia, le concede “indulgencia plenaria” por sus crímenes humanitarios y, la JEP, saltándose sus atribuciones le “decreta” no extradición, cuando lo único que podía era verificar si la venta de la coca y el recibo del anticipo de cinco millones de dólares fueron después de la fecha de la firma de los acuerdos; haciéndose cómplice calla y lo absuelve. 
 Es la ley del embudo que maneja Juan Manuel Santos, de su sanedrín salen las ordenes secretas que todos cumplen así se pase por la galleta la ley, la constitución o los acuerdos firmados con las Farc. Las cortes pasan de agache, el Cardenal y algunos de sus obispos se arrodillan, no ante el Cristo para implorar favores para sus feligreses o perdón por sus faltas, ante el Nobel espurio que nos gobierna; bendicen sin reato bandidos de la peor calaña que, después  de firmar un acuerdo sin pedir perdón por sus culpas, ocultando la verdad, sin arrepentimiento alguno, y esquivando la reparación a las víctimas, incumplen lo pactado, continúan delinquiendo, le hacen al país pistola con los dedos de los pies y desprecian a sus víctimas con el quizás, quizás, quizás. 
Vea usted que maravilla: si se es honrado y trabaja a favor de la patria lo encanan, destruyen su honra y reputación, torturan sicológicamente sus familias, pero si es bandido e incumple lo pactado, no solo se escapa de toda pena y culpa, es “elevado a los altares”.       

El rincón de Dios

… “Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia y la estupidez consciente”. Martin Luther King

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