Enviados como corderos en medio de lobos
Como llueven las tutelas contra las creencias religiosas y actos del gobierno de Abelardo de la Espriella, traigo a colación el evangelio de San Lucas del 1 de octubre que cae como anillo al dedo porque invita a despertar.
El envío de los setenta y dos discípulos revela dos rasgos del cristianismo: misión y despojo. No se trata de una tarea para unos pocos, sino de un llamado a toda persona que ha descubierto la fe y que la esperanza debe compartirse.
La frase “La mies es abundante y los obreros pocos” es un diagnóstico ya que el mundo necesita justicia y misericordia cuando tantos viven distraídos.
“Los envío como corderos en medio de lobos” advierte que seguir a Jesús implica arriesgar. Frente a la polarización y el cinismo la respuesta cristiana es anunciar la paz y la verdad sin violencia y con coherencia.
La orden “no lleven bolsa, ni alforja, ni sandalias” invita a caminar ligeros de equipaje. La fe se basa en la disponibilidad de un corazón abierto a Dios.
El evangelio no es una opinión, es una propuesta de vida, aceptarlo transforma e ignorarlo endurece.
La misión comienza en la casa y el trabajo. Anunciar el Reino de Dios es hacer visible su cercanía, escuchar con paciencia, reconciliar a los distanciados, compartir con generosidad y defender la dignidad de quienes sufren. Cada gesto concreto se convierte en palabra silenciosa: la visita al enfermo, el perdón que se otorga y la honestidad en las decisiones diarias hacen presente una buena noticia que no se transmite en engaños.
También importa cómo llegar: el discípulo ofrece, no conquista, sirve, no domina y vive con sencillez lo que anuncia.
Jesús envía a los discípulos de dos en dos porque no se evangeliza aislado; la comunidad sostiene, corrige y convierte la fragilidad en gracia. Ir acompañado protege del orgullo y del desaliento, otro creyente ayuda a discernir, recuerda el sentido de la misión y ofrece apoyo cuando aparece el cansancio; la fe crece cuando se comparte, se celebra y se traduce en servicio común.
Este 1 de octubre recordamos que la fe no es refugio sino misión, no es comodidad sino compromiso y, aun en medio de momentos de dificultad, quien permanece fiel nunca estará solo.
En nuestro país hay libertad de cultos y deben respetarse las creencias de cada cual. ¿No es mejor terminar una alocución con un “Viva Cristo Rey” que con un discurso galáctico “a través de las estrellas”?
A buena hora las tutelas contra el presidente pasan al CNE en lugar de a cualquier juez.
El Rincón de Dios
“Vayan; miren que los envío como corderos en medio de lobos.” Lucas 10, 3