domingo, 29 de marzo de 2026

Crónica 1025

La Milagrosa presente en el adiós

Hay coincidencias que sin buscarlas llegan. En los días más duros, cuando la muerte de un hijo abre un abismo sin nombre, ciertos signos aparecen con una delicadeza que desconcierta. Nada explican ni resuelven, pero sostienen y, a veces, en medio del dolor, ese sostén es lo único que nos permite seguir respirando.

Nuestro hijo murió el catorce de marzo. Su tránsito comenzó en la Clínica Colombia en Bogotá, un lugar que solo después supimos que estaba consagrado a la Virgen de la Medalla Milagrosa; allí, sin preverlo, la vida nos detuvo.

Días más tarde fue trasladado a la clínica de cuidados paliativos de Cedritos donde lo ubicaron en una habitación del quinto piso, justo enfrente de una pequeña capilla y, allí, de nuevo, la Milagrosa estaba presente, silenciosa, constante.

Mi esposa, pensando en aliviar los dolores de la enfermedad de nuestro hijo, había llevado desde Medellín agua bendita. No cualquier agua, nuestra hija Sandra la había traído de París, la ciudad donde nació la devoción de la Milagrosa en 1830, cuando sor Catalina Labouré relató sus visiones. París, Bogotá, Cedritos: un triángulo improbable que se cerraba sin que nadie lo hubiera trazado.

Ya en casa, una vecina llegó a darnos el pésame y trajo un sufragio, en el cual, sin conocer nada de lo vivido, venía una Medalla de la Milagrosa. No para allí la cosa, una señora se le acerca a mi esposa en la misa de Ramos y le obsequia unas estampas, ¿de quién?  de la Virgen de la Medalla Milagrosa. Varias manos, una misma presencia.

El día de su muerte, la santa misa se celebró en honor al Señor de los Milagros de Buga, como si otra devoción profundamente arraigada quisiera abrazar ese instante final ¿la inspiró su hermano desde el cielo? Y, sus exequias, sin planearlo, tuvieron lugar el día de San José patrono de la buena muerte y guardián de las familias. Dos nuevos signos que se sumaron al hilo silencioso que veníamos percibiendo.

No buscamos convertir estos hechos en un mensaje sobrenatural, el duelo no necesita explicaciones, necesita compañía; pero creemos que, en ciertos umbrales, la vida habla en un lenguaje más sutil y, esta vez, decidimos escucharlo.

La repetición de la Milagrosa tampoco la vemos como un milagro, sino como algo más íntimo, un recordatorio de que en la noche más oscura hay señales que acompañan. La fe no borra el dolor, pero lo abraza y, quienes nos rodean, sin saberlo, se vuelven eco de lo que vivimos por dentro.

Nuestro hijo partió rodeado de amor y también rodeado de símbolos que millones han invocado en momentos de fragilidad. No sabemos si eso cambia algo, pero acompañar lo que duele es, quizá, la manera más humana de empezar a vivir con ello.

El Rincón de Dios

“El Señor está cerca de los quebrantados de corazón y salva a los de espíritu abatido.” Salmo 34:18

martes, 24 de marzo de 2026

Crónica 1024

Síntesis

Decidí hacer un resumen de las propuestas sensatas de varios grupos y reuniones con sectores políticos y empresarios que me llevaron a estas conclusiones:

Ganar elecciones y salvar la democracia deben estar alineados.

               Unidad real y relato central.

               Organización estratégica y reglas claras.   

Programa breve: “10 compromisos no negociables”

·      Empleo y seguridad

·      Salud y educación 

·      Tecnología agropecuaria y seguridad alimentaria

·       Austeridad y respeto a las instituciones

·      Seguridad jurídica y respeto a la empresa privada

Medidas claras y repetibles.

·      Campaña enfocada en la vida cotidiana, no polarización.

·      Traducir la democracia a beneficios concretos.

·      Mapear territorios, cuidar logística y multiplicadores.

·      Combatir desinformación antes, no después.

·      Liderazgo firme, sin odio, con diálogo.

Para salvar la democracia:

·      Defender reglas, no solo resultados.

·      No prometer saltarse la Constitución ni las cortes.

·      Educar políticamente y explicar la importancia del poder y prensa libre.

·      Bajar la polarización y rechazar el lenguaje de odio.

·      Firmar pactos de garantías democráticas y mecanismos de rendición de cuentas.

·      Fomentar una ciudadanía activa y participación diaria, no solo cada cuatro años.

Para finalizar, la estrategia de cara a la primera vuelta electoral debe ser precisa y bien definida. Durante la última semana antes de las elecciones es fundamental realizar una verificación exhaustiva para identificar cuál de los candidatos que defienden la democracia lidera las encuestas. Una vez determinado, el apoyo debe concentrarse en ese candidato otorgándole nuestro voto con el objetivo de tratar de asegurar la victoria en la primera vuelta. Este enfoque puede generar cierta desilusión entre quienes en ese momento tengan preferencias personales por otros candidatos, pero representa el camino más directo y efectivo para salvaguardar nuestra democracia.

El Rincón de Dios

“Que todo lo que hagáis sea hecho con amor.”  Corintios 16:14

lunes, 16 de marzo de 2026

Crónica 1023

Fórmula de liderazgo y rigor técnico

Debemos mantener una actitud crítica frente a la valía de las encuestas bajo la nueva ley que veo confusa. Su interpretación se distorsiona si no se revisa donde fueron realizadas y los resultados de una encuesta hecha en Tumaco difiere de la de Jericó porque el contexto local cambia y puede sesgar los resultados dependiendo de quiénes la contratan. El Pacto Histórico obtuvo su mayoría de votos en las elecciones de marzo en Nariño, Putumayo, Guaviare, Vaupés y Chocó, resultados que difieren de los obtenidos en Antioquia y la Zona Cafetera. Si las encuestas se enfocan en los primeros departamentos favorecerían a Cepeda mientras en los segundos a Abelardo o a Paloma. 

Esta Introducción respalda mi pensamiento sobre la fórmula de Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo criticada por un sector de “derecha”, aunque para mí, solo hay dos opciones: comunismo o democracia. Cepeda va con el comunismo y Abelardo y Paloma con la democracia. 

Oviedo no es un mamerto, pertenece a una izquierda moderada y necesaria para que quepamos todos en nuestra patria, tampoco es una figura decorativa, ni se trata de un nombre puesto para llenar casillas, ni de un gesto para contentar a un sector político; es, más bien, la apuesta por un perfil diferente.

Lo que me gusta de Oviedo es su sentido estratégico, no es un comodín, representa una visión técnica, moderna y orientada a resultados que complementa la narrativa que Paloma ha tratado de construir, la presencia de alguien que entiende de gestión y planeación introduce un contrapeso saludable.

Nuestra política ha sufrido por años la fractura entre el discurso y la ejecución y Oviedo encarna la posibilidad de cerrar esa brecha. Su trayectoria no depende de maquinarias y apellidos sino de resultados verificables y honestidad a toda prueba.  En tiempos de desconfianza generalizada es un activo que no debemos subestimar así discrepemos de algunas de sus ideas o posiciones; nadie es moneda de oro para gustar a todos.

Lo interesante es que obliga a elevar el nivel del debate. Una fórmula que combina liderazgo político con rigor técnico invita a discutir el país desde otra óptica, menos consignas, más propuestas, menos ruido, más claridad. La técnica no es la solución a todos los problemas, pero sí de que las decisiones públicas deben tener fundamento.

Elegir un vicepresidente suele ser un ejercicio defensivo, evitar riesgos, calmar sectores, blindarse de enemigos. Aquí, en cambio, hay una apuesta por sumar capacidades, esa diferencia dice mucho sobre el tipo de gobierno que necesitamos, Oviedo no es la sombra de Paloma, ni su escudo, ni su cuota, es su complemento.

Solo hay dos candidatos con la fuerza para derrotar el comunismo y ambos tienen una excelente fórmula para acompañarlos: Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, el manejo de sus campañas nos iluminarán por cual votar.

El Rincón de Dios

“El que siembra justicia tendrá recompensa; su cosecha será la vida.” Proverbios 11:18

miércoles, 11 de marzo de 2026

Cronica 1022

La dignidad en el país de las sillas

En Colombia, la dignidad humana dejó de medirse por los derechos y comenzó a medirse por el mobiliario en los centros de salud. Esta dolorosa realidad se hizo evidente cuando mi hijo, en fase terminal de cáncer, tuvo que pasar cuatro días sentado en una silla, porque no había camillas. Durante ese tiempo, el dolor era audaz y la respuesta de las instituciones se repetía como un mantra: no hay, no alcanza, no se puede. Así, la resignación parece haberse convertido en una política pública. Después de mover cielo y tierra se logró su traslado a una habitación compartida mientras puede remitirse a otra clínica de cuidados paliativos si es que la suerte ayuda con una habitación disponible.

En una de mis visitas a la clínica, la desesperación me arrugó el corazón. Por los pasillos había más de cien pacientes en camillas y sillas en un espacio colapsado que recordaba un escenario de guerra. El país entero se ha transformado en una sala de espera interminable. Como tantos otros, mi hijo fue condenado a una silla, porque el sistema así lo decidió. Se trata de una verdadera tragedia, un crimen de lesa humanidad.

Lo que presencié es la consecuencia directa de un sistema de salud que está siendo desmantelado pieza por pieza. No hace falta ser un experto; basta con entrar a una clínica y percibir el colapso. Mientras se habla de “transformación”, lo único que de verdad cambia es la desesperación de los enfermos. Las promesas de “salvar el sistema” solo salvan el discurso y se culpa al pasado, el presente se deteriora en los pasillos de los hospitales.

La destrucción del sistema de salud no es una metáfora, es una realidad tangible. Se manifiesta en la falta de insumos, la improvisación permanente, la burocracia asfixiante y la incapacidad de garantizar lo mínimo indispensable. En cualquier país civilizado, lo mínimo sería que un paciente terminal no tuviera que pasar cuatro días en una silla.

Lo que vi fue una radiografía brutal: un Estado que juega a la revolución poniendo en riesgo la vida de los ciudadanos, un sistema que se desangra y una ciudadanía obligada a agradecer lo que antes era básico. La silla de mi hijo dejó de ser una simple anécdota para convertirse en un símbolo del derrumbe de un país donde la ideología prevalece.

Duele escribir estas palabras, pero duele mucho más vivir esta experiencia. Duele ver que la vida de un ser querido depende de un sistema que ya no funciona. Duele saber que, mientras los discursos se inflan, los pacientes se sientan, y esperan, y esperan, y esperan.

A pesar del colapso y la precariedad la clínica a la que acudimos sobresale por la calidad de atención y el compromiso de médicos y enfermeras quienes se esfuerzan diariamente y se desviven por ofrecer el mejor cuidado posible a los pacientes. Sin embargo, su labor se ve gravemente dificultada por la falta de recursos, la burocracia y la decadencia del sistema sanitario que impide el cumplimiento de lo mínimo necesario.

El Rincón de Dios

“Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación” Mateo 5:4.

lunes, 9 de marzo de 2026

Crónica 1021

Gobierno espurio

Las vías por las que un gobierno llega al poder son diversas, surgen legítimamente del mandato ciudadano en las urnas; o a partir del consenso entre distintos sectores sociales; pero también existen gobiernos, como el nuestro, que logra consolidarse con maniobras discutibles, financiación a través de fuentes opacas, superación de los topes legales y tácticas que ocultan su falta de legitimidad. Este desgobierno es espurio, su origen está marcado por la duda moral, socava la confianza o cree, como aseguraba el Dr. Darío Echandía, que la gente es pendeja.

La raíz del problema está en el método, su base es frágil, busca blindarse, restringe el diálogo, descalifica la crítica y convierte la discrepancia en amenaza. La política deja de ser un espacio de construcción colectiva para transformarse en un escenario de vigilancia donde la voz independiente es vista como un riesgo que debe neutralizarse. Así, la institucionalidad pierde su función de contrapeso y se transforma en fachada, como algunas entidades “de bolsillo” que, lejos de garantizar justicia, retrasan o archivan imputaciones que deberían proceder contra el delito. Además, ignoran los diálogos o videos difundidos por los medios, desestimando, haciendo esguinces, ocultando o desapareciendo pruebas para esclarecer la verdad.

Lo inquietante es la habilidad para distraer con discursos que simulan normalidad, destacan las galaxias, hablan de estabilidad mientras siembran incertidumbre; promete unidad mientras profundiza polarización; invocan la ley, pero solo para interpretarla a su conveniencia, y miente sin rubor alguno. Su retórica funciona como escudo, si repite lo suficiente que todo está bien logrará convencer a algunos, pero la ciudadanía, incluso cuando guarda silencio, no es ingenua, percibe el desgaste y la distancia entre lo que se promete y lo que se ejecuta.

Un gobierno espurio no teme tanto a la oposición como a la memoria colectiva, esta recuerda el origen del poder, las promesas hechas y los compromisos incumplidos, por ello busca saturar el debate público con ruido, polémicas y distracciones para desviar la atención. Pero la falta de legitimidad no se resuelve con propaganda sino con hechos.

Este desgobierno no será eterno. Su legado es un país dividido, instituciones debilitadas, una economía en cuidados intensivos, la ciudadanía agotada y también deja una lección fundamental: la democracia no se defiende sola, requiere vigilancia, participación y una ciudadanía que no renuncie a exigir transparencia y respeto por las reglas del juego. Finalmente, no es solo espurio el desgobierno, sino la sociedad que se resigna.

La jornada electoral depuro candidaturas, pero la tarea no es fácil, hay que derrotar a Cepeda que es más peligroso que el presidente. El Pacto Histórico logró mantenerse unido pese a Roy Barreras y a Pinturita que no lograron dividirlo. ¡Compatriotas, es ahora o nunca!

El Rincón de Dios

"Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados." Mateo 5:6

martes, 3 de marzo de 2026

Cronica 1020

¿Este el perfil que Colombia necesita para salir de la crisis?

En la fauna política nacional existe un espécimen fascinante: Cepeda, el político profesional que ha vivido tantos años del Estado que podría pedir pensión por antigüedad, aunque jamás ha administrado ni una fotocopiadora. Es un fenómeno digno de estudio, vive del presupuesto público, respira burocracia y se alimenta de discursos, pero no ha tenido contacto con la difícil tarea de gestionar algo que produzca resultados.

Su hoja de vida es impecable… siempre y cuando uno no busque experiencia gerencial. Ahí el documento es desértico: ni una alcaldía, una secretaría, una dirección técnica, ni nada donde haya tenido que responder por indicadores, metas o presupuestos.  Su mayor logro administrativo ha sido firmar la asistencia a las sesiones del Congreso.

Eso sí, en el arte de la narrativa política es un maestro. Ha construido una imagen de defensor, de opositor, de vigilante moral del país. Ha estado en marchas, audiencias, debates, foros, conversatorios y ruedas de prensa. Ha opinado, sobre todo. Ha denunciado todo. Ha criticado todo. Pero gobernar, lo que se dice gobernar, jamás.

Y ahora, en plena crisis nacional, cuando el país necesita gestores capaces de tomar decisiones difíciles, aparece como opción “natural” para liderar. Como si la simple acumulación de años en el Congreso, perseguir sin cuartel al presidente Uribe, su formación académica y comunista detrás de la cortina de hierro y su pertenencia a las Farc que aparece en los computadores y memorias de ‘Raül Reye’ que Interpol y los Estados Unidos aseguran que no fueron manipulados, fuese equivalente a un doctorado en administración pública. Como si la militancia fuese experiencia ejecutiva. Como si hablar de paz o justicia fuera lo mismo que manejar un presupuesto deficitario o un sistema de salud colapsado.

El país está incendiado, pero algunos creen que la solución es entregar el extintor a quien nunca ha apagado ni una vela. Es un acto de fe admirable confiar en que alguien sin experiencia gerencial podrá dirigir un Estado que exige decisiones rápidas, técnicas y medibles.

La política colombiana arrastra numerosos problemas y, quizá el más grave, sea esa tendencia a equiparar años de presencia con competencia, y palabras grandilocuentes con gestión. El país no necesita más especialistas en oratoria; necesita administradores eficaces, ejecutores, personas que comprendan que gobernar va mucho más allá de los discursos y que no se trata simplemente de un poema.

El Rincón de Dios

“Por sus frutos los conoceréis.”  Mateo 7:16

domingo, 1 de marzo de 2026

Guía sencilla para las elecciones del 8 de marzo

Las elecciones del 8 de marzo son una oportunidad crucial para el país. Es esencial elegir un Congreso responsable y comprometido, que respalde al próximo gobierno en la tarea de impulsar reformas impopulares, pero necesarias para restablecer la hoy deteriorada democracia.

¿Cómo marcar correctamente el tarjetón?

El próximo 8 de marzo, estamos llamados a participar en las elecciones que definirán el rumbo político del país. Es fundamental acudir a las urnas informados y preparados, comprendiendo la importancia de cada voto. Esta guía pretende ayudarte a ejercer tu derecho de manera consciente y responsable, recordando el peso que tiene tu decisión en el futuro de nuestra democracia. 

  • Listas cerradas: Marca únicamente el logo o recuadro del partido de tu preferencia. No marques ningún candidato individual, ya que el orden lo establece el partido. Una sola marca clara en el recuadro del partido basta. Lo usual es una X.
  • Listas abiertas: Marca el logo o recuadro del partido y, si lo deseas, también el número del candidato preferido dentro de ese partido. Si solo marcas el partido, tu voto es para la lista; si marcas partido y candidato, el voto cuenta para ambos.
  • Consulta en el tarjetón: Ubica el espacio destinado a las consultas interpartidistas o internas. Realiza una única marca en el recuadro del candidato o partido que apoyas, siguiendo las instrucciones específicas. No hagas marcas fuera del área de la consulta, ya que esto anula tu voto. Si no deseas participar en la consulta, anula el tarjetón marcándolo todo con una "X" para evitar posibles fraudes.

Recomendaciones finales

Votar es un acto de responsabilidad. Hazlo con calma, claridad y convicción para que tu voto sea válido y cuente en el proceso democrático.

Participa con ilusión. ¡Tu voto cuenta para construir el futuro que deseas para la patria! Recuerda que solo hay dos opciones: el comunismo que ha sido un desastre administrativo y la mayor corrupción en décadas, o la democracia. Mira con paciencia que te ofrece el primero y que garantías te da antes de botar tu voto. 

El Rincón de Dios

"La verdad os hará libres" Juan 8:32. Actuar con responsabilidad y honestidad en las elecciones es un reflejo de nuestro compromiso cristiano con la justicia y el bien común.

Crónica 1025

La Milagrosa presente en el adiós Hay coincidencias que sin buscarlas llegan. En los días más duros, cuando la muerte de un hijo abre un abi...