Manual de Supervivencia para el país
Arreglar el país después de esta pésima administración de decisiones erráticas, carente de coordinación e inspirada en los "trinos de la nube galáctica de madrugada", exigirá capacidad de ejecución carente en el candidato del gobierno.
La improvisación, la rotación desmedida de ministros y ejecutivos en cargos clave, entidades sin rumbo y las decisiones erróneas, obligarán a restaurar lo básico. Gobernar exige la garantía de que las instituciones vuelvan a operar sobre la base de resultados.
Las reformas a la salud la llevaron a la tirantez del sistema, la incertidumbre y el deterioro en la atención. Restablecer la confianza requerirá concentrarse en lo urgente, asegurar la continuidad del servicio, estabilizar la red hospitalaria, corregir fallas de gestión y volver al cauce de lo que eficientemente funcionaba.
En seguridad, la distancia entre el discurso oficial y la realidad territorial fomentó el debilitamiento de la autoridad, estimuló las economías ilegales y la reorganización de los grupos armados, lo que exigirá retomar el control institucional, la presencia del Estado y, lo no negociable, la ley, que debe aplicarse en todo el territorio sin convertirla en una metáfora como viene sucediendo.
En economía, la inversión perdió su impulso, numerosos proyectos se estancaron y la conversación pública se convirtió en disputas populistas en lugar de enfocarse en la productividad, el empleo y el crecimiento. Para recuperarlos, se requerirán señales claras y un ambiente donde emprender e invertir sea compatible con la confianza.
El campo requiere visión moderna, la productividad no se logra con el romanticismo sino con conectividad, crédito dirigido, asistencia técnica, agricultura de precisión, seguridad jurídica e integración con la tecnología del siglo XXI de la que hay ejemplos en Holanda, Isrrael, India, Vietnam, Brasil, Argentina y algunas en Colombia; es una gran oportunidad estratégica para la cual tenemos las bases, la tierra y el talento humano.
Nos queda un país fatigado por la polarización, el mayor endeudamiento desde la guerra de los mil días y el enfrentamiento permanente que, para reconstruirlo, será necesario reducir el ruido, recurrir a la deliberación racional y recordar que la gobernabilidad depende de la gestión y del tono con que se ejerza el poder.
No buscamos promesas redentoras, solo dirección, capacidad de gestión, recorte del gasto, eliminar ministerios inútiles, acabar con los contratos de prestación de servicios, reformar la Comisión de Acusaciones, modificar las reglas de la elección de magistrados para garantizar los contrapesos de control a largo plazo, excluir la reposición de votos convertida en negocio de ciertos "candidatos" para recuperar el horizonte.
Olvidemos nuestros egos, necesitamos el voto consiente contra el marxismo. El espejo que ignoramos mirar lo tenemos al lado: Cuba, Venezuela y Nicaragua.
El Rincon de Dios
“La paz es futo de la justicia y el esfuerzo común” San Juan Pablo II