viernes, 21 de agosto de 2026

Cronica 1059

El año sabático del sátrapa

El Congreso decidió que, “constitucionalmente”, no podía negar la salida de Petro. Así, el presidente espurio sale incólume a refugiarse donde su colega de guerrilla Claudia Sheinbaum, en México donde el permiso concedido a un mitómano con suerte le abre la puerta para irse donde quiera. Las “limitaciones impuestas” son apenas un saludo a la bandera: si algo ha demostrado Petro es su habilidad para pasarse por la faja cualquier restricción. Salir de incógnito en un avión discreto de la Fuerza Aérea mexicana no sería un desafío; la presidenta Sheinbaum no es fruta que come mono.

Abogados amigos me aseguran que carezco de razón porque no ha sido condenado por ningún delito, lo cual es “cierto”. Pero sigo pensando en hechos relevantes: es espurio porque estuvo preso por delitos graves, aunque el documento original de la condena “desapareció como por encanto”. Ahí están también el pacto de la Picota, los dineros oscuros denunciados por Benedetti y el “hijo que no crio”, asuntos que logró embolatar mediante coimas, repartición de puestos y compra de conciencias entre quienes “sabían demasiado”.

El partido CD, guardián autoproclamado de las instituciones, ahora actúa como agencia de viajes del sátrapa. Mientras el país lidia con sus crisis y las investigaciones pendientes, el tartufo obtiene un premio que le da la posibilidad de “volarse” si le viene en gana.

¿Qué democracia permite que un personaje con ese historial pueda alejarse del país cuando debería estar disponible para responder ante la justicia y la historia? La respuesta es evidente: nuestra democracia es frágil y sigue siendo vulnerable a los caprichos de quienes conservan la capacidad de mover los hilos.

El Centro Democrático, en vez de aprovechar la oportunidad para marcar distancia, renovar su identidad y demostrar que puede existir sin depender de nadie, decidió actuar como notaría de favores políticos. El ciudadano común observó, una vez más, cómo la balanza se inclina del lado de los poderosos. Esta autorización no era un trámite, sino un símbolo: un recordatorio de que las reglas son flexibles, pero solo para algunos.

Señor presidente Uribe: usted ha sido un líder indiscutible, íntegro y transparente, que en las noches más oscuras, cuando fue perseguido implacablemente, siempre puso la cara. Por eso, con respeto y admiración, no debería compararse con quien ha hecho exactamente lo contrario a lo largo de su vida. Le damos el beneficio de la duda, pero no lo compartimos.

El Rincón de Dios

El que camina en integridad anda confiado; más el que pervierte sus caminos será quebrantado”. Proverbios 10:9

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