lunes, 1 de junio de 2026

Crónica 1036

Uribe, Paloma y Fajardo, claridad y ambigüedad

Uribe y Paloma al conocer los resultados de las elecciones fueron claros, respaldaron a Abelardo públicamente; a Fajardo, en cambio, lo atrapó la indefinición; tras subrayar que su millón de votos eran importantes para salvar a Colombia al preguntarle por su postura se limitó a responder que lo “estudiaría”. Esa tibieza contrastó de con la firmeza Uribe y Ploma dejando la sensación de que, frente a un momento decisivo, prefirió callar. En política algunos utilizan las palabras para marcar fronteras en el debate público y, otros, prefieren rodearla en silencios. El expresidente Uribe, Paloma Valencia y Sergio Fajardo encarnan dos extremos, la claridad y la indecisión.

Uribe y Paloma construyeron su perfil sobre declaraciones firmes y sin titubeos; sus intervenciones, a veces polémicas, tienen la virtud de dejar claro dónde están parados y aunque la claridad a veces incomoda o genera rechazo, también da seguridad. En tiempos de incertidumbre, donde las dos opciones están perfectamente claras, la democracia o el comunismo, la gente valora a quienes hablan con seguridad aunque no compartan su postura; la contundencia es un signo de liderazgo asociado con la capacidad de decidir y no temer al costo de la palabra.

Fajardo ha cultivado la imagen del académico que evita la confrontación directa, su estilo, la falta de definición y el deseo de satisfacer a todos por igual, llevan a la desconfianza. El ciudadano se pregunta, ¿qué defiende?, ¿qué está dispuesto a arriesgar?, ¿qué batallas quiere dar?

El contraste es brutal, mientras Uribe y Paloma generan admiración por su apoyo a Abelardo, Fajardo se diluye en declaraciones para no incomodar, pero quien no incomoda, tampoco moviliza, la tibieza es una lacra.

No aplaudimos la radicalidad por sí misma, la contundencia sin argumentos es peligrosa, la gente quiere saber qué propone un líder, qué defiende, qué está dispuesto a confrontar. 

La contundencia de Uribe y Paloma y la indefinición de Fajardo son dos estilos que reflejan dos concepciones del liderazgo: una apuesta por la fuerza de la palabra, la otra por el silencio; pero en el clima actual, donde la sociedad exige certezas, la falta de definición se convierte en un riesgo que aterra, el país no se gobierna con dudas sino con decisiones.

Dr. Fajardo, recuperar su prestigio es fácil, su lucha ha sido por la decencia y contra la corrupción, solo demuestre que es decente, que quiere cumplir esa tarea invitando a sus seguidores a que ese millón de votos sean por Colombia, voten por Abelardo y demuestre que su lucha no ha sido solo bla, bla bla. Hoy solo hay dos opciones: la democracia o el comunismo, defienda la primera y demuestre que la patria prima sobre sus egos.

El Rincón de Dios

“Es la hora de sanar heridas, de tender puentes, de limar diferencias y desactivar los odios”. Tomado de la hojita parroquial.  

Crónica 1036

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