Como no botar el voto en las elecciones de 2026
Las elecciones de 2026 constituyen una oportunidad decisiva para fortalecer nuestra democracia. “No botar el voto” significa acudir a las urnas plenamente conscientes de que cada voto refuerza los cimientos del sistema democrático y debe emitirse basado en una información consiente y clara. El 8 de marzo será determinante; desde la perspectiva de la gobernabilidad, la elección de un Congreso sólido resulta quizá más relevante que la presidencial, ya que de él dependerá la aprobación de leyes duras, pero necesarias, para superar los estragos del actual desgobierno.
Reitero una reflexión ya mencionada en anterior escrito: es esencial participar en la Gran Consulta donde se presentan como candidatos Mauricio Cárdenas, Vicky Dávila, Juan Manuel Galán, Aníbal Gaviria, David Luna, Enrique Peñalosa, Juan Carlos Pinzón, Juan Daniel Oviedo y Paloma Valencia. Más allá de la elección individual, lo verdaderamente relevante es contribuir a que la Gran Consulta logre superar a la del comunismo en la que se encuentra Iván Cepeda. Esta acción debe realizarse con plena conciencia de que votar en la Gran Consulta no perjudica en absoluto a candidatos independientes como Abelardo de la Espriella y Sergio Fajardo.
Recientemente vi un vídeo muy ilustrativo: mostraba un comedor escolar con cien alumnos donde el desayuno era pan con mantequilla. Veinte de ellos estaban totalmente satisfechos, pero ochenta pidieron al supervisor un cambio. Este propuso que se sirviera el que recibiera más votos y elaboró un cuadro con varias alternativas. Los veinte satisfechos votaron por el pan con mantequilla, catorce por pasta, quince por huevos y tostada, y así sucesivamente. El resultado final fue que el pan con mantequilla ganó porque todos los satisfechos votaron afirmativamente. Moraleja: mientras la mayoría se divida, la minoría seguirá teniendo el control.
El vídeo al que hago referencia debería servirnos de advertencia sobre cómo orientar nuestro voto las próximas elecciones presidenciales. La decisión no debe basarse únicamente en las preferencias personales, sino en identificar a aquel candidato que realmente cuente con mayores posibilidades de éxito para rescatar la democracia y restaurar el Estado de Derecho. De no hacerlo así, corremos el riesgo de que una minoría acabe imponiendo su voluntad consolidando el actual estado de crisis y deterioro.
En definitiva, no dejemos que la indiferencia o la dispersión de opciones reste valor a nuestro voto. Participar de manera informada y estratégica es clave para evitar que unos pocos decidan por todos. El futuro democrático está únicamente en nuestras manos. ¡Compatriota, no botes tu voto!
El Rincón de Dios
“Dios invita este domingo a entender los cambios que puedan aparecer en nuestra vida no como fracasos o problemas, sino como oportunidades. Él nos da para enseñarnos que siempre trae consigo bendiciones; basta que acojamos su voluntad, seamos dóciles a su amor y entendamos que nos lleva de su mano”. Hoja parroquia de San Juan Apóstol