Llamado a la libertad
Estamos a un paso de tomar una decisión histórica el próximo 31 de mayo, no solo elegiremos presidente, definiremos si seguimos siendo una democracia o si caemos en el abismo que destruyó a Cuba, Nicaragua y Venezuela bajo la ideología comunista; no permitamos que la esperanza de millones de compatriotas se frustre ni que la libertad se convierta en autoritarismo disfrazado de “justicia social”.
La experiencia de nuestros vecinos es una advertencia clara, proyectos políticos que prometieron igualdad y prosperidad terminaron en hambre, exilio y represión. Millones de hermanos fueron obligados a abandonar su tierra buscando oportunidades que su país les negó. No repitamos esa historia; aprendamos del espejo que nos negamos a mirar y actuemos con valor para salvar a nuestra patria.
Salvarla significa defender nuestras instituciones, la democracia, la empresa privada, la prensa libre y los jueces independientes; cada intento de concentrar el poder en una sola voz es un golpe contra la libertad que no permitiremos, debemos respaldar los contrapesos que garantizan que el gobierno sirva al pueblo, en lugar de servirse de él.
Hay que proteger la economía; el populismo puede sonar atractivo, pero sus consecuencias son devastadoras: inflación, escasez y desempleo, como lo ha demostrado en todo el mundo. Colombia necesita inversión, innovación y oportunidades para los jóvenes apostando por un modelo que premie el esfuerzo y el talento, no por uno que castigue la productividad y nos lleve a la dependencia.
Sobre todo, salvar la patria significa creer en nosotros mismos, no somos un país condenado al fracaso; somos una nación trabajadora y creativa, capaz de construir un futuro de prosperidad si rechazamos las falsas promesas y abrazamos la responsabilidad. El voto no es solo un derecho, es un acto de defensa de la libertad.
El 31 de mayo, cada ciudadano tendrá en sus manos la posibilidad de marcar el rumbo de nuestra historia. No se trata de elegir un candidato, sino de escoger entre dos caminos, el de la libertad y la democracia, o el de la dependencia y el autoritarismo.
Compatriotas, la decisión es nuestra. El futuro de nuestros hijos y nietos depende de que tengamos el valor de decir no al comunismo disfrazado, y sí a un país libre y fuerte.
El Rincón de Dios
“Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”. Corintios 3:17.