domingo, 7 de junio de 2026

Crónica 1037

La paradoja del rechazo presidencial

Es contradictorio que quien fue elegido en un proceso electoral que en ese momento consideraba legítimo, ahora insista en negar los resultados de la primera vuelta manipulando la confianza en las instituciones y revelando una peligrosa incoherencia: cuando lo favorece, es válido, pero si desfavorece a su “heredero” es objeto de sospecha.

El rechazo a los resultados electorales no es un gesto aislado, se venía preparando la estrategia de perpetuarse en el poder afectando la estabilidad democrática y, quienes depositamos la confianza en las urnas, enfrentamos un mensaje devastador, el voto solo cuenta si respalda al poder establecido y esta lógica perversa convierte la democracia en un juego de conveniencia que mina la legitimidad del gobierno, estrategia calcada de Cuba, Venezuela y Nicaragua. 

Estados Unidos, la OEA, la ONU y la Comunidad Europea han expresado su respaldo a la validez de los comicios, han felicitado el trabajo ejemplar del registrador y han enviado una señal clara de que la comunidad internacional observa con atención y no tolerará intentos de deslegitimar la voluntad popular, Colombia tampoco permitirá que le roben las elecciones; no cabe duda, la Registraduría desbarató los argumentos del gobierno.

La democracia se basa en reglas claras y en la aceptación de la voluntad popular aunque sea incomoda, rechazar los resultados porque no favorecen al candidato del gobernante es un acto de soberbia, pone los intereses personales por encima del bien común y abre la puerta a la polarización. Respetarla radica en que el poder tiene límites, que las elecciones son el mecanismo legítimo para decidir el rumbo de la nación y, que ningún gobernante, puede estar por encima de la voluntad popular ni de las instituciones. 

Diferente es pretender entregar el país a un modelo ideológico mundialmente fracasado donde se desacreditan los contrapesos, se debilita la separación de poderes, se sataniza la empresa privada, se busca perpetuar un proyecto político sobre de la libertad, se violan normas de participación en política y se programan encuentros cuando la Constitución los prohíbe. La democracia se sostiene en la ley; el autoritarismo ideológico, en cambio, se alimenta de la obediencia, como en el caso de uso de la camiseta de la Selección Colombia por uno de los candidatos; la dependencia absoluta del Estado; la concentración del poder, y la negación de la crítica.

¡Compatriotas, el 21 de junio los invitamos a ponerle la raya a El Tigre! ¿No le gusta?, solo tiene dos opciones: votar por Colombia o entregarle la patria al comunismo, su voto decide qué país prefiere.

El Rincón de Dios

“Pidámosle al Señor ser constructores de paz, que allá donde halla odio y disentimiento pongamos amor y misericordia.” Tomado de la hojita parroquial.

lunes, 1 de junio de 2026

Crónica 1036

Uribe, Paloma y Fajardo, claridad y ambigüedad

Uribe y Paloma al conocer los resultados de las elecciones fueron claros, respaldaron a Abelardo públicamente; a Fajardo, en cambio, lo atrapó la indefinición; tras subrayar que su millón de votos eran importantes para salvar a Colombia al preguntarle por su postura se limitó a responder que lo “estudiaría”. Esa tibieza contrastó de con la firmeza Uribe y Ploma dejando la sensación de que, frente a un momento decisivo, prefirió callar. En política algunos utilizan las palabras para marcar fronteras en el debate público y, otros, prefieren rodearla en silencios. El expresidente Uribe, Paloma Valencia y Sergio Fajardo encarnan dos extremos, la claridad y la indecisión.

Uribe y Paloma construyeron su perfil sobre declaraciones firmes y sin titubeos; sus intervenciones, a veces polémicas, tienen la virtud de dejar claro dónde están parados y aunque la claridad a veces incomoda o genera rechazo, también da seguridad. En tiempos de incertidumbre, donde las dos opciones están perfectamente claras, la democracia o el comunismo, la gente valora a quienes hablan con seguridad aunque no compartan su postura; la contundencia es un signo de liderazgo asociado con la capacidad de decidir y no temer al costo de la palabra.

Fajardo ha cultivado la imagen del académico que evita la confrontación directa, su estilo, la falta de definición y el deseo de satisfacer a todos por igual, llevan a la desconfianza. El ciudadano se pregunta, ¿qué defiende?, ¿qué está dispuesto a arriesgar?, ¿qué batallas quiere dar?

El contraste es brutal, mientras Uribe y Paloma generan admiración por su apoyo a Abelardo, Fajardo se diluye en declaraciones para no incomodar, pero quien no incomoda, tampoco moviliza, la tibieza es una lacra.

No aplaudimos la radicalidad por sí misma, la contundencia sin argumentos es peligrosa, la gente quiere saber qué propone un líder, qué defiende, qué está dispuesto a confrontar. 

La contundencia de Uribe y Paloma y la indefinición de Fajardo son dos estilos que reflejan dos concepciones del liderazgo: una apuesta por la fuerza de la palabra, la otra por el silencio; pero en el clima actual, donde la sociedad exige certezas, la falta de definición se convierte en un riesgo que aterra, el país no se gobierna con dudas sino con decisiones.

Dr. Fajardo, recuperar su prestigio es fácil, su lucha ha sido por la decencia y contra la corrupción, solo demuestre que es decente, que quiere cumplir esa tarea invitando a sus seguidores a que ese millón de votos sean por Colombia, voten por Abelardo y demuestre que su lucha no ha sido solo bla, bla bla. Hoy solo hay dos opciones: la democracia o el comunismo, defienda la primera y demuestre que la patria prima sobre sus egos.

El Rincón de Dios

“Es la hora de sanar heridas, de tender puentes, de limar diferencias y desactivar los odios”. Tomado de la hojita parroquial.  

martes, 26 de mayo de 2026

Crónica 1035

Llamado a la libertad

Estamos a un paso de tomar una decisión histórica el próximo 31 de mayo, no solo elegiremos presidente, definiremos si seguimos siendo una democracia o si caemos en el abismo que destruyó a Cuba, Nicaragua y Venezuela bajo la ideología comunista; no permitamos que la esperanza de millones de compatriotas se frustre ni que la libertad se convierta en autoritarismo disfrazado de “justicia social”.

La experiencia de nuestros vecinos es una advertencia clara, proyectos políticos que prometieron igualdad y prosperidad terminaron en hambre, exilio y represión. Millones de hermanos fueron obligados a abandonar su tierra buscando oportunidades que su país les negó. No repitamos esa historia; aprendamos del espejo que nos negamos a mirar y actuemos con valor para salvar a nuestra patria.

Salvarla significa defender nuestras instituciones, la democracia, la empresa privada, la prensa libre y los jueces independientes; cada intento de concentrar el poder en una sola voz es un golpe contra la libertad que no permitiremos, debemos respaldar los contrapesos que garantizan que el gobierno sirva al pueblo, en lugar de servirse de él.

Hay que proteger la economía; el populismo puede sonar atractivo, pero sus consecuencias son devastadoras: inflación, escasez y desempleo, como lo ha demostrado en todo el mundo. Colombia necesita inversión, innovación y oportunidades para los jóvenes apostando por un modelo que premie el esfuerzo y el talento, no por uno que castigue la productividad y nos lleve a la dependencia.

Sobre todo, salvar la patria significa creer en nosotros mismos, no somos un país condenado al fracaso; somos una nación trabajadora y creativa, capaz de construir un futuro de prosperidad si rechazamos las falsas promesas y abrazamos la responsabilidad. El voto no es solo un derecho, es un acto de defensa de la libertad.

El 31 de mayo, cada ciudadano tendrá en sus manos la posibilidad de marcar el rumbo de nuestra historia. No se trata de elegir un candidato, sino de escoger entre dos caminos, el de la libertad y la democracia, o el de la dependencia y el autoritarismo.

Compatriotas, la decisión es nuestra. El futuro de nuestros hijos y nietos depende de que tengamos el valor de decir no al comunismo disfrazado, y sí a un país libre y fuerte.

El Rincón de Dios

“Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”. Corintios 3:17.

miércoles, 20 de mayo de 2026

Cronica 1034

Recomendaciones en caso de disturbios

1.        Seguridad personal y de la familia

Se prevé “un estallido social” si el candidato marxista pierde las elecciones, estará atenta la “primera línea” integrada por los ninis que “ni estudian ni trabajan”, subsidiados por el gobierno y los “gestores de paz” que andan como Pedro por su casa, bajo la aplicación de todas las formas de lucha que no se oculta.

Lo fundamental es salir a votar temprano y regresar directamente a casa para estar a salvo y proteger nuestra familia. La tendencia de las elecciones irá siendo más clara después del mediodía.

2.        Restaurantes, comercios y negocios

Mantener planes de cierre rápido si se reportan disturbios en la zona, asegurar extintores, salidas de emergencia y protocolos de evacuación para empleados y clientes, evitar confrontaciones con grupos violentos; la prioridad es resguardar al personal; proteger vitrinas y accesos con medidas básicas (rejas, seguros reforzados, inventario mínimo visible); mantener comunicación con vecinos y administradores de centros comerciales para alertas tempranas.

Tener a mano los números de emergencia:

               Policía Nacional: 123 (¿?) Si sigue siendo confiable

               Línea de emergencias de la Alcaldía: 123

               Gaula: 165

               Bomberos: 119

               Defensa Civil: 144

3.        Para la ciudadanía en general

Evitar zonas donde se reporten bloqueos, marchas agresivas o presencia de encapuchados. No caer en cadenas de WhatsApp o redes sociales que llamen a la violencia; muchas son desinformación; mantener cargado el celular; tener rutas alternativas y un punto de encuentro familiar; si vive en zonas de riesgo, asegurar puertas, ventanas y vehículos. Reportar cualquier intento de intimidación, extorsión o presión para participar en disturbios.

Hay que recordar que la protesta pacífica es legítima, pero la violencia, el vandalismo y el bloqueo de servicios esenciales son delitos.

4.        Para los reservistas

Este mensaje es preventivo y estrictamente institucional: mantenerse localizables y atentos a comunicaciones oficiales de las Fuerzas Militares, nunca a cadenas informales; no intervenir por cuenta propia; cualquier actuación debe ser coordinada, legal y bajo autoridad competente; apoyar a la comunidad con información verificada, calma y orientación cívica; evitar caer en provocaciones o llamados a la confrontación; hay que recordar que su rol es proteger a la población, no escalar tensiones.=

5.        Mensaje central

Colombia ya vivió momentos de violencia urbana donde grupos radicalizados aprovecharon el caos para atacar comercios, intimidar ciudadanos y bloquear ciudades co el propósito de tumbar un gobierno legítimo. La mejor defensa es estar preparados, mantener la calma y actuar dentro de la ley; la democracia se protege con instituciones, con ciudadanía informada y con prevención, no con violencia. Debemos estar pendientes de cualquier ataque para no caer en el caos que podría venir.

El Rincón de Dios

“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.”  Salmo 46:1

lunes, 18 de mayo de 2026

Crónica 1033

Una elección decisiva

Estas serán las elecciones más importantes de nuestra historia, en ellas, más que un enfrentamiento entre candidatos serán el examen sobre lo que somos o en lo que queremos convertirnos. Por segunda vez se elegirá entre dos tendencias después de haber vivido la primera, el comunismo, y la democracia que Winston Churchill define así: "Nadie pretende que la democracia sea perfecta u omnisciente. De hecho, se ha dicho que la democracia es la peor forma de gobierno, excepto todas las demás que se han probado".

Las encuestas cambian con la misma rapidez con la que cambia el clima, no solo registran preferencias, reflejan estados de ánimo, un día muestran entusiasmo, al siguiente cansancio y, otras veces, ambas cosas al mismo tiempo; pero dejan claro que el país está dividido en prioridades y expectativas, lo cual no es nuevo, pero esta vez es más visible.

Los matices en las regiones son diferentes: en la costa Caribe, el Sur del país y el Pacífico el discurso social encuentra terreno fértil; en Antioquia y el Eje Cafetero, la idea de orden sigue siendo el valor central; Bogotá, se mueve entre la crítica y la prudencia; cada zona lee la misma realidad con lentes distintos.

Más allá de los discursos y las plazas públicas, la conversación real ocurre en espacios cotidianos: la mesa familiar, los taxis, los pasillos del trabajo; allí se expresan dudas, preocupaciones y esperanzas que no siempre aparecen en los titulares, pero es donde se entiende que la gente no solo busca un programa de gobierno sino una señal de estabilidad en medio del caos.

A pesar de la tensión que suele acompañar estos procesos la convicción de que votar es un acto necesario y fundamental y no un gesto ingenuo sino la forma de participar que sostiene la vida democrática del país, ahora nos recuerda que hemos atravesado crisis más profundas y, aun así, hemos encontrado caminos para seguir adelante.

Las próximas elecciones serán intensas, pero también son una oportunidad para que ela patria se mire con claridad, no resolverán todos los problemas cuando el próximo gobierno estará recibiéndolo el país destruido y exhausto, pero sí marcarán el tono de los años venideros y, ahora que vivimos el desastre navegando en aguas agitadas, eso es lo que importa.

Llamo de nuevo a mis compatriotas a mirar el espejo que tenemos en Cuba, Venezuela y Nicaragua antes de depositar el voto, o empezamos a recuperar la esperanza o viviremos décadas de dictadura hostil como aun lo viven nuestros vecinos pese al esfuerzo de los Estados Unidos.

El Rincón de Dios

“No se dejen vencer por el mal; al contrario, venzan el mal con el bien.” Anónimo

viernes, 15 de mayo de 2026

Crónica 1032

Manual de Supervivencia para el país

Arreglar el país después de esta pésima administración de decisiones erráticas, carente de coordinación e inspirada en los "trinos de la nube galáctica de madrugada", exigirá capacidad de ejecución carente en el candidato del gobierno.  

La improvisación, la rotación desmedida de ministros y ejecutivos en cargos clave, entidades sin rumbo y las decisiones erróneas, obligarán a restaurar lo básico. Gobernar exige la garantía de que las instituciones vuelvan a operar sobre la base de resultados.

Las reformas a la salud la llevaron a la tirantez del sistema, la incertidumbre y el deterioro en la atención. Restablecer la confianza requerirá concentrarse en lo urgente, asegurar la continuidad del servicio, estabilizar la red hospitalaria, corregir fallas de gestión y volver al cauce de lo que eficientemente funcionaba. 

En seguridad, la distancia entre el discurso oficial y la realidad territorial fomentó el debilitamiento de la autoridad, estimuló las economías ilegales y la reorganización de los grupos armados, lo que exigirá retomar el control institucional, la presencia del Estado y, lo no negociable, la ley, que debe aplicarse en todo el territorio sin convertirla en una metáfora como viene sucediendo.

En economía, la inversión perdió su impulso, numerosos proyectos se estancaron y la conversación pública se convirtió en disputas populistas en lugar de enfocarse en la productividad, el empleo y el crecimiento. Para recuperarlos, se requerirán señales claras y un ambiente donde emprender e invertir sea compatible con la confianza. 

El campo requiere visión moderna, la productividad no se logra con el romanticismo sino con conectividad, crédito dirigido, asistencia técnica, agricultura de precisión, seguridad jurídica e integración con la tecnología del siglo XXI de la que hay ejemplos en Holanda, Isrrael, India, Vietnam, Brasil, Argentina y algunas en Colombia; es una gran oportunidad estratégica para la cual tenemos las bases, la tierra y el talento humano.

Nos queda un país fatigado por la polarización, el mayor endeudamiento desde la guerra de los mil días y el enfrentamiento permanente que, para reconstruirlo, será necesario reducir el ruido, recurrir a la deliberación racional y recordar que la gobernabilidad depende de la gestión y del tono con que se ejerza el poder. 

No buscamos promesas redentoras, solo dirección, capacidad de gestión, recorte del gasto, eliminar ministerios inútiles, acabar con los contratos de prestación de servicios, reformar la Comisión de Acusaciones, modificar las reglas de la elección de magistrados para garantizar los contrapesos de control a largo plazo, excluir la reposición de votos convertida en negocio de ciertos "candidatos" para recuperar el horizonte. 

Olvidemos nuestros egos, necesitamos el voto consiente contra el marxismo. El espejo que ignoramos mirar lo tenemos al lado: Cuba, Venezuela y Nicaragua.

El Rincon de Dios

“La paz es futo de la justicia y el esfuerzo común” San Juan Pablo II

jueves, 7 de mayo de 2026

Crónica 1031

¿Podemos fiarnos de las encuestas?

Las encuestas de ahora parecen un sainete, cada una imagina su propio relato, elige protagonistas y afirma revelar “la verdad”; pero hay algo que muchos ignoran, no solo miden la realidad, sino que algunas la fabrican, como en cualquier encargo, “el que pone la plata pone las condiciones”.

No queremos aseverar que las encuestadoras manipulan los resultados burdamente, es más sutil, los datos los determinan la selección del territorio, el tipo de muestreo, la manera de formular las preguntas y hasta el orden en que se hacen y, eso, puede inclinar la balanza sin alterar los números. Una encuesta hecha en estratos 4, 5 y 6 contará una historia diferente a la realizada en barrios periféricos, municipios donde dominan los grupos armados ilegales o zonas rurales donde la gente desconfía de cualquier persona con un formulario y, hasta del joven que las hace; pueden ser “técnicamente válidas”, pero no representan la realidad del país.

Se suma lo que rara vez se discute, las encuestas son financiadas por campañas, medios o grupos económicos con intereses definidos y, aunque las firmas serias insisten en su independencia, el cliente influye, así sea indirectamente en el enfoque y, este en política, es casi todo.

El problema no es que existan encuestas, radica en la fe ciega con la que muchos las leen, lo hacen como si fueran radiografías del país cuando en realidad son fotografías tomadas desde ángulos distintos, en fechas diferentes o con intenciones distintas. Una encuesta puede ser rigurosa y útil, o puede convertirse en un instrumento propagandístico que no dice “vote por X”, pero sugiere que “todo el mundo ya lo está haciendo”.

En un país desigual como el nuestro, donde la opinión no es uniforme sino dividida u obligada por los grupos armados, la pregunta no es qué dice la encuesta, sino dónde se hizo: ¿a quién escuchó?, ¿qué territorios se incluyeron o evitaron?, ¿qué silencios se ocultaron?, ¿quiénes y como se tomaron los datos? 

Para confiar en una encuesta, debemos analizarla con profundidad y buen juicio, ¿quién la realizó?, ¿la muestra representa la diversidad del país? y, para ello, es fundamental tener el acceso a los datos completos para evitar interpretaciones torcidas, solo así se podrá valorar su credibilidad.

Las encuestas seguirán existiendo e influyendo, lo mínimo que podemos es mirar la honestidad de la encuestadora, la metodología y la transparencia, lo demás depende de nosotros. El refrán es claro: “no comamos cuento”, revísemoslas con seriedad y a fondo.

El Rincón de Dios

“La verdad es como un río, cuanto más claro, más profundo.”  San Agustin

Crónica 1037

La paradoja del rechazo presidencial Es contradictorio que quien fue elegido en un proceso electoral que en ese momento consideraba legítimo...