Fórmula de liderazgo y rigor técnico
Debemos mantener una actitud crítica frente a la valía de las encuestas bajo la nueva ley que veo confusa. Su interpretación se distorsiona si no se revisa donde fueron realizadas y los resultados de una encuesta hecha en Tumaco difiere de la de Jericó porque el contexto local cambia y puede sesgar los resultados dependiendo de quiénes la contratan. El Pacto Histórico obtuvo su mayoría de votos en las elecciones de marzo en Nariño, Putumayo, Guaviare, Vaupés y Chocó, resultados que difieren de los obtenidos en Antioquia y la Zona Cafetera. Si las encuestas se enfocan en los primeros departamentos favorecerían a Cepeda mientras en los segundos a Abelardo o a Paloma.
Esta Introducción respalda mi pensamiento sobre la fórmula de Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo criticada por un sector de “derecha”, aunque para mí, solo hay dos opciones: comunismo o democracia. Cepeda va con el comunismo y Abelardo y Paloma con la democracia.
Oviedo no es un mamerto, pertenece a una izquierda moderada y necesaria para que quepamos todos en nuestra patria, tampoco es una figura decorativa, ni se trata de un nombre puesto para llenar casillas, ni de un gesto para contentar a un sector político; es, más bien, la apuesta por un perfil diferente.
Lo que me gusta de Oviedo es su sentido estratégico, no es un comodín, representa una visión técnica, moderna y orientada a resultados que complementa la narrativa que Paloma ha tratado de construir, la presencia de alguien que entiende de gestión y planeación introduce un contrapeso saludable.
Nuestra política ha sufrido por años la fractura entre el discurso y la ejecución y Oviedo encarna la posibilidad de cerrar esa brecha. Su trayectoria no depende de maquinarias y apellidos sino de resultados verificables y honestidad a toda prueba. En tiempos de desconfianza generalizada es un activo que no debemos subestimar así discrepemos de algunas de sus ideas o posiciones; nadie es moneda de oro para gustar a todos.
Lo interesante es que obliga a elevar el nivel del debate. Una fórmula que combina liderazgo político con rigor técnico invita a discutir el país desde otra óptica, menos consignas, más propuestas, menos ruido, más claridad. La técnica no es la solución a todos los problemas, pero sí de que las decisiones públicas deben tener fundamento.
Elegir un vicepresidente suele ser un ejercicio defensivo, evitar riesgos, calmar sectores, blindarse de enemigos. Aquí, en cambio, hay una apuesta por sumar capacidades, esa diferencia dice mucho sobre el tipo de gobierno que necesitamos, Oviedo no es la sombra de Paloma, ni su escudo, ni su cuota, es su complemento.
Solo hay dos candidatos con la fuerza para derrotar el comunismo y ambos tienen una excelente fórmula para acompañarlos: Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, el manejo de sus campañas nos iluminarán por cual votar.
El Rincón de Dios
“El que siembra justicia tendrá recompensa; su cosecha será la vida.” Proverbios 11:18