Gobierno espurio
Las vías por las que un gobierno llega al poder son diversas, surgen legítimamente del mandato ciudadano en las urnas; o a partir del consenso entre distintos sectores sociales; pero también existen gobiernos, como el nuestro, que logra consolidarse con maniobras discutibles, financiación a través de fuentes opacas, superación de los topes legales y tácticas que ocultan su falta de legitimidad. Este desgobierno es espurio, su origen está marcado por la duda moral, socava la confianza o cree, como aseguraba el Dr. Darío Echandía, que la gente es pendeja.
La raíz del problema está en el método, su base es frágil, busca blindarse, restringe el diálogo, descalifica la crítica y convierte la discrepancia en amenaza. La política deja de ser un espacio de construcción colectiva para transformarse en un escenario de vigilancia donde la voz independiente es vista como un riesgo que debe neutralizarse. Así, la institucionalidad pierde su función de contrapeso y se transforma en fachada, como algunas entidades “de bolsillo” que, lejos de garantizar justicia, retrasan o archivan imputaciones que deberían proceder contra el delito. Además, ignoran los diálogos o videos difundidos por los medios, desestimando, haciendo esguinces, ocultando o desapareciendo pruebas para esclarecer la verdad.
Lo inquietante es la habilidad para distraer con discursos que simulan normalidad, destacan las galaxias, hablan de estabilidad mientras siembran incertidumbre; promete unidad mientras profundiza polarización; invocan la ley, pero solo para interpretarla a su conveniencia, y miente sin rubor alguno. Su retórica funciona como escudo, si repite lo suficiente que todo está bien logrará convencer a algunos, pero la ciudadanía, incluso cuando guarda silencio, no es ingenua, percibe el desgaste y la distancia entre lo que se promete y lo que se ejecuta.
Un gobierno espurio no teme tanto a la oposición como a la memoria colectiva, esta recuerda el origen del poder, las promesas hechas y los compromisos incumplidos, por ello busca saturar el debate público con ruido, polémicas y distracciones para desviar la atención. Pero la falta de legitimidad no se resuelve con propaganda sino con hechos.
Este desgobierno no será eterno. Su legado es un país dividido, instituciones debilitadas, una economía en cuidados intensivos, la ciudadanía agotada y también deja una lección fundamental: la democracia no se defiende sola, requiere vigilancia, participación y una ciudadanía que no renuncie a exigir transparencia y respeto por las reglas del juego. Finalmente, no es solo espurio el desgobierno, sino la sociedad que se resigna.
La jornada electoral depuro candidaturas, pero la tarea no es fácil, hay que derrotar a Cepeda que es más peligroso que el presidente. El Pacto Histórico logró mantenerse unido pese a Roy Barreras y a Pinturita que no lograron dividirlo. ¡Compatriotas, es ahora o nunca!
El Rincón de Dios
"Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados." Mateo 5:6