El país decidió su rumbo
Con trasparencia y eficacia se eligió el rumbo, pero los resultados rebelan una jornada dividida en dos pensamientos opuestos, el marxismo estatista y la defensa de lo fundamental que requerirán respuestas concretas y una clara dirección.
El mapa electoral, que recomendamos ver, revela contrastes profundos: en zonas urbanas de sectores medios y altos, predominaron las propuestas asociadas a la seguridad, la libertad, estabilidad económica y respeto institucional; pero en el área rural, en donde 518 municipios están dominados por los grupos narcoterroristas que crecieron el 300% con la “Paz Total”, la mayor votación la obtuvo el falso discurso social y la presión del voto-fusil visible, pues mientras la abstención del país fue del 40% allí hubo lugares con menos del 7% y alrededor de 400 mesas con un atípico 100% de votantes.
La participación del 60% en las elecciones reveló que la g ente entendió la importancia del momento. Después de años de polarización, reformas controvertidas y tensiones entre poderes, el electorado acudió con esperanza por la libertad y, aunque se definió una ruta, esta no borra un país partido en dos visiones enfrentadas.
Viene un periodo de ajustes, el nuevo gobierno deberá enviar señales rápidas sobre su capacidad para construir acuerdos con una oposición radical del 48% ¿? de la población. Ningún presidente reciente ha logrado avanzar sin pactos amplios y, esta vez, no será diferente, pero si más arduo porque el comunismo es obstinado.
La seguridad, la salud y la educación serán el centro del debate, el aumento de la violencia, el incremento de los cultivos de coca, la minería ilegal, la presión de los grupos narcoterroristas, la crisis de la salud y de la educación exigen una estrategia clara, coordinada y medible, el fortalecimiento de la fuerza pública desmoralizada, la recuperación del sistema de salud destrozado por el chu, chu, chu del y del ICETEX.
La relación del nuevo presidente con las instituciones, luego de cuatro años de confrontación hará que la estabilidad democrática dependa de un equilibrio entre el ejecutivo, el legislativo, la justicia y los órganos de control y, lo más difícil, tratar de establecer alianzas con una oposición radical que “domina” medio país donde no se podrá imponer una visión, sino en convertir el mandato en acuerdos posibles.
La patria eligió y, ahora, empieza la tarea más compleja, gobernar un país que exige cambios cuando la olla ya no existe y, el reto, será demostrar que es posible unir sin desconocer las diferencias, avanzar sin excluir y ejercer autoridad sin incendiar, que ignoramos si el marxismo será capaz de entender.
Al leer el programa de gobierno del nuevo presidente y sus discursos iniciales ese es el enfoque, pero el desafío será enorme, revisar subsidios, instituciones inútiles, contratos espurios, un abultado déficit fiscal y enfrentar con decisión la delincuencia.
El Rincón de Dios
“Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios” Mateo 5, 9.