sábado, 4 de julio de 2026

Crónica 1041

La Altillanura

He decidido pasar del análisis político a las propuestas, e inicio insistiendo en la importancia estratégica de la Altillanura como región clave para garantizar la seguridad alimentaria, impulsar la exportación a gran escala de productos agropecuarios y promover la venta de bonos de carbono, pero esto debe realizarse en proyectos a gran escala debido a la escasez de infraestructura y, las cuantiosas inversiones necesarias, solo son recuperables a largo plazo. Muchos proyectos han sido aplazados por cuellos de botella jurídicos redactados por burócratas que jamás han tenido en sus manos un azadón ni han sembrado una mata en un jardín. Por ello, traigo como ejemplo La Fazenda, establecida en Puerto Gaitan antes de que los cambios jurídicos limitaran el desarrollo de la región.

Agropecuaria Aliar, La Fazenda, trabaja 50.000 hectáreas cuya producción anual así reportó: carne de cerdo, 98,2 millones de kilos; 880.000 cerdos procesados; 114.206 toneladas de maíz; 50.256 toneladas de soya; 8 millones de litros de leche;1,6 millones de kilos de carne de res; 2.774 toneladas de derivados cárnicos y 276.000 toneladas de alimentos balanceados para consumo de sus animales. 

A ese desempeño se suma un trabajo social destacable, la cooperación de La Fazenda con resguardos indígenas y las comunidades vecinas que no se limita a lo asistencial, se ha realizado una alianza de largo plazo basada en el respeto por el territorio, la transferencia de tecnologia y la integración de las comunidades a la cadena productiva.

De gran importancia es el modelo de trabajo con los resguardos Sikuani, Achagua y Piapoco que ha permitido ampliar los cultivos de maíz y soya, generar ingresos para familias indígenas y fortalecerlas mediante asistencia técnica. La participación de los resguardos demuestra que la agroindustria es una herramienta de inclusión que reconoce el valor del conocimiento ancestral complementandolo con innovación, organización empresarial y acceso a los mercados; algo totalmente opuesto a las actividades de la minga caucana.

También es destacable la labor con los vecinos de la región, dándoosle el apoyo a huertas familiares, proyectos de seguridad alimentaria, contratación de servicios locales y oportunidades para mujeres campesinas. Estas acciones ayudan a dinamizar la economía de Puerto Gaitán y fortalecen la confianza entre empresa, campesinos, comunidades indígenas y otros actores de la zona.

Mas allá de las cifras, la Fazenda muestra que la Altillanura puede desarrollar una enfoque integral, producir gran cantidad de alimentos, cuidar los ecosistemas, generar empleo formal y promover bienestar a las comunidades vecinas. Ese equilibrio entre productividad y responsabilidad social es el modelo que el país debería proteger y multiplicar.

Nota.- La información de actividades de Agropecuaria Aliar fue obtenida de una página Web publicada en Internet bajo su autorización, agradecemos a sus autores. 

El Rincón de Dios

“El Señor dará fuerza a su pueblo; el Señor bendecirá a su pueblo con paz.” Salmo 29, 11.

domingo, 28 de junio de 2026

Crónica 1040

El país decidió su rumbo

Con trasparencia y eficacia se eligió el rumbo, pero los resultados rebelan una jornada dividida en dos pensamientos opuestos, el marxismo estatista y la defensa de lo fundamental que requerirán respuestas concretas y una clara dirección. 

El mapa electoral, que recomendamos ver, revela contrastes profundos: en zonas urbanas de sectores medios y altos, predominaron las propuestas asociadas a la seguridad, la libertad, estabilidad económica y respeto institucional; pero en el área rural, en donde 518 municipios están dominados por los grupos narcoterroristas que crecieron el 300% con la “Paz Total”, la mayor votación la obtuvo el falso discurso social y la presión del voto-fusil visible, pues mientras la abstención del país fue del 40% allí hubo lugares con menos del 7% y alrededor de 400 mesas con un atípico 100% de votantes.

La participación del 60% en las elecciones reveló que la g ente entendió la importancia del momento. Después de años de polarización, reformas controvertidas y tensiones entre poderes, el electorado acudió con esperanza por la libertad y, aunque se definió una ruta, esta no borra un país partido en dos visiones enfrentadas.

Viene un periodo de ajustes, el nuevo gobierno deberá enviar señales rápidas sobre su capacidad para construir acuerdos con una oposición radical del 48% ¿? de la población. Ningún presidente reciente ha logrado avanzar sin pactos amplios y, esta vez, no será diferente, pero si más arduo porque el comunismo es obstinado.

La seguridad, la salud y la educación serán el centro del debate, el aumento de la violencia, el incremento de los cultivos de coca, la minería ilegal, la presión de los grupos narcoterroristas, la crisis de la salud y de la educación exigen una estrategia clara, coordinada y medible, el fortalecimiento de la fuerza pública desmoralizada, la recuperación del sistema de salud destrozado por el chu, chu, chu del y del ICETEX.

La relación del nuevo presidente con las instituciones, luego de cuatro años de confrontación hará que la estabilidad democrática dependa de un equilibrio entre el ejecutivo, el legislativo, la justicia y los órganos de control y, lo más difícil, tratar de establecer alianzas con una oposición radical que “domina” medio país donde no se podrá imponer una visión, sino en convertir el mandato en acuerdos posibles.

La patria eligió y, ahora, empieza la tarea más compleja, gobernar un país que exige cambios cuando la olla ya no existe y, el reto, será demostrar que es posible unir sin desconocer las diferencias, avanzar sin excluir y ejercer autoridad sin incendiar, que ignoramos si el marxismo será capaz de entender.

Al leer el programa de gobierno del nuevo presidente y sus discursos iniciales ese es el enfoque, pero el desafío será enorme, revisar subsidios, instituciones inútiles, contratos espurios, un abultado déficit fiscal y enfrentar con decisión la delincuencia.

El Rincón de Dios

“Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios” Mateo 5, 9.

jueves, 18 de junio de 2026

Crónica 1039

Oremos por la patria

En tiempos de crisis se revelan el miedo y las esperanzas. La patria nunca fue indiferente a lo sagrado, ahora aparece la Virgen de Fátima como símbolo de unidad en medio del caos. La consagración que el Dr. José Manuel Restrepo hizo de Colombia a la Virgen de Fatima no fue solo un acto religioso; fue un mensaje y, para muchos, el recordatorio de que necesitamos algo más que diagnósticos, necesitamos alma.

Orar por la patria no es ingenuo, es firmeza. Donde el socialismo del siglo XXI dejó cicatrices visibles, como en Venezuela que es el espejo que no queremos mirar, la oración es un mensaje también político, no porque sustituya las instituciones, sino por humanizarlas y, nos recuerda, que el país no se sostiene solo con cifras sino con convicciones.

La Virgen de Fátima, con su mensaje de conversión, sacrificio y reparación, encarna lo que se ha olvidado, la moral y la ética. Cuando los discursos se llenan de promesas vacías y el gobierno se pierde improvisando, la idea de consagrar la patria a la Virgen introduce un elemento que puede parecer incómodo porque la obligación del gobierno no se basa solo en rendirnos cuentas, también rendírsela a la conciencia.

Muchos criticarán estos gestos; pero del otro lado el populismo promete lo imposible y manipula la fe; cuando orar es reconocer lo frágil; consagrar es asumirlo públicamente y, en un país donde la corrupción se volvió paisaje y la violencia estadística, deberíamos recordar que la política también tiene un deber espiritual, proteger la dignidad humana.

La consagración del Dr. José Manuel Restrepo tocó una fibra que la clase dirigente había dejado oxidar, no fue un acto para ganar votos, sino para recuperar lo que la izquierda radical desprecia y que la derecha tradicional había olvidado, lo trascendente, la patria no es solo un territorio, es un proyecto moral.

Orar por la patria hoy es un acto de lucidez, la oración no sustituye la acción, la orienta, porque un país que ora reconoce que puede perderse y nuestra patria con su historia de heridas abiertas no puede darse el lujo de caminar sin brújula.

La Virgen de Fátima no es un talismán, es un recordatorio de que la libertad se cuida, de que la patria se defiende, de que la fe lejos de ser un adorno es un ancla cuando todo lo demás se tambalea.

Orar por Colombia no es un gesto del pasado, hoy es urgente, es un acto de futuro y un pedido firme a nuestros compatriotas para que demuestren en las urnas el país que quieren para sus hijos y nietos.

¡Solo queda una opción para salvar a la patria, ponerle la otra raya a El Tigre!

El Rincón de Dios

“Bienaventurada la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él escogió como heredad para sí.”  Salmo 33:12

jueves, 11 de junio de 2026

Crónica 1038

Ni chicha ni limonada

Hay quienes se creen “lo último en marcas” porque no eligen: los indecisos y los del voto en blanco; cofradía de almas tibias que miran las campañas como quien visita un supermercado sin hambre, observa las estanterías, lee las etiquetas, compara precios y al final no compra nada.

El indeciso es un exigente sin tarea ni causa, reclama candidatos impolutos, debates sin contradicción, programas escritos por ángeles y biografías sin mancha y, como nada alcanza su pauta, decide que lo más responsable es no hacer nada, o acercarse al sol que más alumbra; confunde la prudencia con parálisis, el análisis con recurso, la duda razonable con una coartada; quiere que la democracia se adapte a su ánimo personal, mientras el país se juega el futuro y él, ahí, elucubrando dudas, esperando que aparezca un candidato a su medida, sin defectos y sin historia.

El voto en blanco es la joya del escapismo vendido como protesta, pero no pasa de ser un “no me pidan deberes, gracias”, como un gesto vacío, una indignación sin destinatario y una queja sin propuesta que sirve para posar de una conciencia sin ensuciarse las manos, para decir “yo lo advertí”, después de que otros asumieron la carga de escoger, convirtiendo la frustración en un gesto estéril.

Lo irónico es que ambos grupos se sienten superiores, los únicos lúcidos en un país de fanáticos, los últimos guardianes de la pureza, cuando decidir casi nunca es escoger entre santos y demonios sino entre opciones imperfectas, riesgos medibles y consecuencias reales; pero la democracia no premia la pereza sino la participación y, la neutralidad, por más adornada que sea, toma partido; la indecisión inclina la balanza y el voto en blanco puede tener efectos desastrosos; la tibieza disfrazada de sensatez termina siendo cómplice del resultado que luego desprecia.

No elegir no es una postura elevada, es renunciar con pretensiones; es la comodidad de quien quiere opinar sin asumir costos, criticar sin arriesgar, observar sin involucrarse y lavarse las manos mientras otros cargan el balde. Nadie exige entusiasmo ni obediencia de rebaño, pero sí responsabilidad frente al momento, escoger, argumentar, equivocarse, si es del caso, y responder por ello. En un país que necesita decisiones urgentes, los que se quedan en la mitad no son ni chicha ni limonada; son el ingrediente insípido que termina definiendo el sabor del plato.

Y si hacía falta una prueba más, la decisión de suspender ilegalmente al presidente, y prohibirle a De la Espriella el uso de palabra “patria” y “la camiseta de la Selección Colombia”, es una torpeza autoritaria que no solo empobrece el debate, desnuda el miedo de quienes creen que el poder se defiende silenciando símbolos, voces y discrepancias.

¡Vamos todos con El Tigre!

Rincón de Dios

“Ojalá fueras frío o caliente, pero por cuando eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.”  Apocalipsis 3,15-16

domingo, 7 de junio de 2026

Crónica 1037

La paradoja del rechazo presidencial

Es contradictorio que quien fue elegido en un proceso electoral que en ese momento consideraba legítimo, ahora insista en negar los resultados de la primera vuelta manipulando la confianza en las instituciones y revelando una peligrosa incoherencia: cuando lo favorece, es válido, pero si desfavorece a su “heredero” es objeto de sospecha.

El rechazo a los resultados electorales no es un gesto aislado, se venía preparando la estrategia de perpetuarse en el poder afectando la estabilidad democrática y, quienes depositamos la confianza en las urnas, enfrentamos un mensaje devastador, el voto solo cuenta si respalda al poder establecido y esta lógica perversa convierte la democracia en un juego de conveniencia que mina la legitimidad del gobierno, estrategia calcada de Cuba, Venezuela y Nicaragua. 

Estados Unidos, la OEA, la ONU y la Comunidad Europea han expresado su respaldo a la validez de los comicios, han felicitado el trabajo ejemplar del registrador y han enviado una señal clara de que la comunidad internacional observa con atención y no tolerará intentos de deslegitimar la voluntad popular, Colombia tampoco permitirá que le roben las elecciones; no cabe duda, la Registraduría desbarató los argumentos del gobierno.

La democracia se basa en reglas claras y en la aceptación de la voluntad popular aunque sea incomoda, rechazar los resultados porque no favorecen al candidato del gobernante es un acto de soberbia, pone los intereses personales por encima del bien común y abre la puerta a la polarización. Respetarla radica en que el poder tiene límites, que las elecciones son el mecanismo legítimo para decidir el rumbo de la nación y, que ningún gobernante, puede estar por encima de la voluntad popular ni de las instituciones. 

Diferente es pretender entregar el país a un modelo ideológico mundialmente fracasado donde se desacreditan los contrapesos, se debilita la separación de poderes, se sataniza la empresa privada, se busca perpetuar un proyecto político sobre de la libertad, se violan normas de participación en política y se programan encuentros cuando la Constitución los prohíbe. La democracia se sostiene en la ley; el autoritarismo ideológico, en cambio, se alimenta de la obediencia, como en el caso de uso de la camiseta de la Selección Colombia por uno de los candidatos; la dependencia absoluta del Estado; la concentración del poder, y la negación de la crítica.

¡Compatriotas, el 21 de junio los invitamos a ponerle la raya a El Tigre! ¿No le gusta?, solo tiene dos opciones: votar por Colombia o entregarle la patria al comunismo, su voto decide qué país prefiere.

El Rincón de Dios

“Pidámosle al Señor ser constructores de paz, que allá donde halla odio y disentimiento pongamos amor y misericordia.” Tomado de la hojita parroquial.

lunes, 1 de junio de 2026

Crónica 1036

Uribe, Paloma y Fajardo, claridad y ambigüedad

Uribe y Paloma al conocer los resultados de las elecciones fueron claros, respaldaron a Abelardo públicamente; a Fajardo, en cambio, lo atrapó la indefinición; tras subrayar que su millón de votos eran importantes para salvar a Colombia al preguntarle por su postura se limitó a responder que lo “estudiaría”. Esa tibieza contrastó de con la firmeza Uribe y Ploma dejando la sensación de que, frente a un momento decisivo, prefirió callar. En política algunos utilizan las palabras para marcar fronteras en el debate público y, otros, prefieren rodearla en silencios. El expresidente Uribe, Paloma Valencia y Sergio Fajardo encarnan dos extremos, la claridad y la indecisión.

Uribe y Paloma construyeron su perfil sobre declaraciones firmes y sin titubeos; sus intervenciones, a veces polémicas, tienen la virtud de dejar claro dónde están parados y aunque la claridad a veces incomoda o genera rechazo, también da seguridad. En tiempos de incertidumbre, donde las dos opciones están perfectamente claras, la democracia o el comunismo, la gente valora a quienes hablan con seguridad aunque no compartan su postura; la contundencia es un signo de liderazgo asociado con la capacidad de decidir y no temer al costo de la palabra.

Fajardo ha cultivado la imagen del académico que evita la confrontación directa, su estilo, la falta de definición y el deseo de satisfacer a todos por igual, llevan a la desconfianza. El ciudadano se pregunta, ¿qué defiende?, ¿qué está dispuesto a arriesgar?, ¿qué batallas quiere dar?

El contraste es brutal, mientras Uribe y Paloma generan admiración por su apoyo a Abelardo, Fajardo se diluye en declaraciones para no incomodar, pero quien no incomoda, tampoco moviliza, la tibieza es una lacra.

No aplaudimos la radicalidad por sí misma, la contundencia sin argumentos es peligrosa, la gente quiere saber qué propone un líder, qué defiende, qué está dispuesto a confrontar. 

La contundencia de Uribe y Paloma y la indefinición de Fajardo son dos estilos que reflejan dos concepciones del liderazgo: una apuesta por la fuerza de la palabra, la otra por el silencio; pero en el clima actual, donde la sociedad exige certezas, la falta de definición se convierte en un riesgo que aterra, el país no se gobierna con dudas sino con decisiones.

Dr. Fajardo, recuperar su prestigio es fácil, su lucha ha sido por la decencia y contra la corrupción, solo demuestre que es decente, que quiere cumplir esa tarea invitando a sus seguidores a que ese millón de votos sean por Colombia, voten por Abelardo y demuestre que su lucha no ha sido solo bla, bla bla. Hoy solo hay dos opciones: la democracia o el comunismo, defienda la primera y demuestre que la patria prima sobre sus egos.

El Rincón de Dios

“Es la hora de sanar heridas, de tender puentes, de limar diferencias y desactivar los odios”. Tomado de la hojita parroquial.  

martes, 26 de mayo de 2026

Crónica 1035

Llamado a la libertad

Estamos a un paso de tomar una decisión histórica el próximo 31 de mayo, no solo elegiremos presidente, definiremos si seguimos siendo una democracia o si caemos en el abismo que destruyó a Cuba, Nicaragua y Venezuela bajo la ideología comunista; no permitamos que la esperanza de millones de compatriotas se frustre ni que la libertad se convierta en autoritarismo disfrazado de “justicia social”.

La experiencia de nuestros vecinos es una advertencia clara, proyectos políticos que prometieron igualdad y prosperidad terminaron en hambre, exilio y represión. Millones de hermanos fueron obligados a abandonar su tierra buscando oportunidades que su país les negó. No repitamos esa historia; aprendamos del espejo que nos negamos a mirar y actuemos con valor para salvar a nuestra patria.

Salvarla significa defender nuestras instituciones, la democracia, la empresa privada, la prensa libre y los jueces independientes; cada intento de concentrar el poder en una sola voz es un golpe contra la libertad que no permitiremos, debemos respaldar los contrapesos que garantizan que el gobierno sirva al pueblo, en lugar de servirse de él.

Hay que proteger la economía; el populismo puede sonar atractivo, pero sus consecuencias son devastadoras: inflación, escasez y desempleo, como lo ha demostrado en todo el mundo. Colombia necesita inversión, innovación y oportunidades para los jóvenes apostando por un modelo que premie el esfuerzo y el talento, no por uno que castigue la productividad y nos lleve a la dependencia.

Sobre todo, salvar la patria significa creer en nosotros mismos, no somos un país condenado al fracaso; somos una nación trabajadora y creativa, capaz de construir un futuro de prosperidad si rechazamos las falsas promesas y abrazamos la responsabilidad. El voto no es solo un derecho, es un acto de defensa de la libertad.

El 31 de mayo, cada ciudadano tendrá en sus manos la posibilidad de marcar el rumbo de nuestra historia. No se trata de elegir un candidato, sino de escoger entre dos caminos, el de la libertad y la democracia, o el de la dependencia y el autoritarismo.

Compatriotas, la decisión es nuestra. El futuro de nuestros hijos y nietos depende de que tengamos el valor de decir no al comunismo disfrazado, y sí a un país libre y fuerte.

El Rincón de Dios

“Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”. Corintios 3:17.

Crónica 1041

La Altillanura He decidido pasar del análisis político a las propuestas, e inicio insistiendo en la importancia estratégica de la Altillanur...