viernes, 14 de agosto de 2026

Crónica 1058

La Milagrosa cuando el corazón está herido

Hay momentos en la vida en los que el dolor arruga el corazón, pero también deja entrar una luz, no una que repare ni que devuelva lo perdido; es una luz que acompaña, una presencia que se hace notar cuando el alma ya no tiene fuerzas para pedir nada.

Nuestro hijo mayor murió de cáncer y su partida fue un camino lleno de amor, pero también lleno de fragilidad y, en Bogotá, donde estuvo internado por primera vez, supimos después que la clínica estaba consagrada a la Virgen de la Medalla Milagrosa, ni lo sabíamos, ni lo buscamos, pero allí estaba, como si hubiese llegado antes que nosotros.

Luego fue trasladado a una clínica de cuidados paliativos donde su habitación quedaba frente a una pequeña capilla y, en el centro, una imagen de la Milagrosa, como si la vida insistiera en mostrarnos algo que no entendíamos.

A partir de ese día, comenzaron a aparecer signos: una vecina  nos envió un sufragio con una medalla de la Milagrosa, una imagen en un lugar inesperado, una señora con unas estampas que ponía en el lugar donde se encuentran las lecturas del día en la iglesia, obviamente de la Milagrosa y le entregó una a mi esposa; se repetía sin saber por qué. Mi esposa tiene agua bendita de distintos santuarios y al azar escogió cualquiera para llevarla a nuestro hijo y resultó ser del santuario de la Milagrosa que le había traído una de nuestras hijas. La otra hija, celebraba un evento para las Damas Salesianas y le encargó a una amiga que viajaba a Portugal mil medallas de la Virgen de Fatima, las  trajo, pero resultaron ser de La Milagrosa. No eran milagros, únicamente  señales y, estas, cuando el corazón está herido lo alivian.

La historia de esta devoción nace en 1830, en París, sor Catalina Labouré fu visitada por la Virgen María que le pidió difundir una medalla para recordar que, incluso en la noche más oscura, existe un abrazo que no se ve pero sostiene. La medalla se extendió por el mundo como una protección para quienes atraviesan sufrimientos profundos.

Quizá por eso la Milagrosa aparece con tanta naturalidad en los lugares donde la vida se vuelve frágil: hospitales, habitaciones, manos que tiemblan, familias que esperan.

No pretendo interpretar estos hechos como mensajes sobrenaturales, el duelo no necesita certezas, necesita compañía; pero sí creo que, cuando el alma está abierta por el dolor, puede percibir lo que pasa desapercibido. Y esta vez, lo que vimos fue una presencia maternal que se repetía y era imposible de ignorar.

Nuestro hijo partió rodeado de signos que millones han reconocido como consuelo en tiempos de prueba, no sé si eso cambia el misterio de la muerte, pero sí cambia el modo en que caminamos después de ella, porque cuando la vida habla en silencio, uno aprende a escuchar de otra manera.

Curiosamente, hemos visitado muchos santuarios de la Virgen: Chiquinquirá, Las Lajas, Betania, Fatima, Lourdes, Monserrat, El Lord, El Pilar, Medjugorje, Lujan, Salta, El Rosario, Monte Carmelo, Nazaret y Belen, pero en varias visitas a Paris, nunca fuimos al de la Medalla Milagrosa.

El Rincón de Dios

Hoy nuestro país vive una gran catástrofe, recemos a la Virgen de la Medalla Milagrosa tres Ave Marias por las víctimas que necesitan su consuelo.

domingo, 9 de agosto de 2026

Crónica 1057

Llamado a reconstruir la patria

La posesión del presidente Abelardo de la Estrella en Cali fue la escena de un país entre la incertidumbre y la esperanza. El buen discurso del presidente del Congreso dejó claro que el nuevo gobierno recibe una nación descuadernada.

Enríquez resume el desafío central del nuevo gobierno, devolverle sentido al Estado en un país donde millones de ciudadanos sentían que la institucionalidad se había retirado de sus vidas, madres que no encuentran medicamentos, campesinos que temen el reclutamiento forzado, comerciantes asfixiados por la extorsión y jóvenes que sueñan con oportunidades que no llegan.

Mencionó que el orden público está deteriorado, la inseguridad es agobiante, la situación fiscal es crítica, la soberanía energética está comprometida y el sistema de salud está desbastado. A ello se suma el avance del narcotráfico y la minería ilegal, fenómenos que destruyen territorios y minan la legitimidad del Estado. Enríquez fue explícito, sin decisiones profundas y liderazgo la patria seguirá atrapada en un ciclo de violencia y estancamiento.

El discurso también ofreció una ruta: invocó a Rafael Núñez para recordar que una nación solo progresa cuando sus fuerzas convergen hacia un propósito común, y citó el ejemplo de España en 1977, cuando adversarios irreconciliables dejaron atrás sus rencores para construir una democracia moderna donde progresaron los acuerdos y las soluciones.

También propuso una agenda legislativa ambiciosa: lucha contra la pobreza, reactivación económica, reforma tributaria, ajuste fiscal, rescate del sistema de salud, recuperación del sector minero y energético y un marco de incentivos para que empresarios emigrados regresen al país e inviertan sin temor, y llamó a reconstruir la diplomacia profesional fortaleciendo la cooperación internacional contra el crimen organizado.

Destacó la urgencia de destruir las 330.000 hectáreas de coca, recuperar el control territorial, desmontar milicias y apoyar sin ambigüedades a la Fuerza Pública, sugiriendo facilitar la desmovilización de quienes quieran abandonar las armas.

El 7 de agosto de 2026 será recordado como el día en que el país decidió reencontrarse con su propósito, servir y facilitar que los ciudadanos construyan bienestar. El nuevo gobierno tiene la legitimidad; ahora y, sin duda, demostrará la grandeza. El Congreso promete acompañar al país que espera resultados, apoyo claro a las iniciativas del gobierno.

El discurso del Presidente fue el programa de gobierno que esperábamos escuchar.

Haberlo pronunciado en el Batallón Pichincha tuvo un valor simbólico, levantó la moral de las Fuerzas Militares que durante cuatro años fueron debilitadas y casi desmanteladas.

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Se fueron los del “Tarimazo” en la Alpujarra por la primera orden presidencial. Se acabó la alcahuetería de los “gestores de paz”.

¡Gracias PRESIDENTE!

El Rincón de Dios

“Hombre, él te ha declarado lo que es bueno; y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, amar, misericordia y humillarte ante tu Dios” Miqueas 6:8 

domingo, 2 de agosto de 2026

Cronica 1056

El renacimiento de la esperanza

Al casi llegar a mis 92 años, he visto gobiernos buenos, regulares y desastrosos como los de Samper y, aún peor, el del “tartufo” que esta semana termina y, ahora comprendo, el valor de la esperanza como soporte de la vida republicana. El cansancio acumulado por improvisaciones, promesas incumplidas, escándalos y corrupción, empieza a transformarse cuando regresa la confianza en las instituciones, la posibilidad de construir con seriedad y en medio del desencanto, la esperanza vuelve al corazón.

Renacer es un acto de supervivencia democrática cuando la gente decide que merece luchar por su futuro, exige resultados y rechaza la costumbre de vivir entre la frustración y la derrota; implica rebelarse contra la idea de que el deterioro es inevitable.

Durante este desgobierno, el país quedó atrapado en un ciclo ponzoñoso: indignación por lo destruido y resignación por lo que nunca se reconstruyó. Indignación por la corrupción, los escándalos, la incertidumbre y la ligereza con que se gobernó; resignación por las oportunidades perdidas y porque la política se convirtió en espectáculo; pero algo empieza a cambiar, la gente cansada del desorden ya no quiere discursos galácticos, solo soluciones; tampoco revoluciones improvisadas; quiere responsabilidad, orden, seguridad jurídica, instituciones que funcionen y un Estado que dé resultados.

En estas circunstancias la esperanza vuelve a tomar forma. Renace cuando la política deja de ser una tarima con presencia de criminales y vuelve a ser un instrumento de servicio. Renace cuando los discursos dejan de prometer y empiezan a hablar de trabajo, disciplina, acuerdos y límites. Renace cuando el debate deja de ser un campo de batalla y recupera su condición de espacio de construcción; cuando la polarización pierde atractivo y la sensatez recupera prestigio; cuando la sociedad comprende que ningún país sale adelante sin un propósito común.

La esperanza es la convicción de que la patria puede corregir, aprender y levantarse. Es entender que no necesita mesías, sino personas sensatas en el poder: dirigentes capaces de escuchar, gobernar y respetar las instituciones. Este país ha sobrevivido a la violencia, a las crisis y a sus propios errores; por eso esta esperanza no es un milagro repentino, sino una decisión, dejar de esperar que alguien más nos salve y asumir la tarea de salvarnos a nosotros mismos. Cuando esa conciencia despierta, la gente vuelve a creer y el país nace de nuevo.

También es indispensable que los rifirrafes en el Congreso cedan paso al debate serio, a la búsqueda de acuerdos, a la unión nacional y al respeto por las instituciones. Colombia necesita responsabilidad, no peleas inútiles, para avanzar en su recuperación. Lo contrario sería retroceder hacia un modelo que ya demostró su fracaso.

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¡Ojo con las elecciones de gobernadores y alcaldes del 2027! El comunismo no se deja derrotar fácil y como dice el refrían “no se para en pelos” para toda clase de triquiñuelas. 

El Rincón de Dios

“Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.”  Romanos 15:13

domingo, 26 de julio de 2026

Crónica 1055

La Mojana 

Finalizo mis propuestas sobre el agro; esta vez, dirigidas a los pequeños y medianos agricultores de La Mojana abandonados a su propia suerte. En esta región, cada creciente del río arrasa los cultivos y el gobierno de turno vuelve a prometer una “solución definitiva”; entre tanto, los agricultores no tienen más alternativa que sembrar de nuevo lo que perdieron el año anterior, la inundación se les llevó la cosecha entera.

La hidroponía podría convertirse en una alternativa viable para los pequeños y medianos agricultores de La Mojana. No se trata de importar modelos complejos ni costosos, como los robotizados de China, sino de adaptar esta tecnología a las condiciones locales mediante estructuras elevadas, sistemas cerrados y producción continua cuando el nivel del agua sube.

Si el agua se queda la agricultura debe estar por encima, la hidroponía a uno y medio o dos metros de altura, protegida, con recirculación y energía solar, sin sistemas frágiles o improvisados, pero asequibles, puede ser una solución apropiada.

Mientras la inundación arruina la agricultura tradicional, la hidroponía sigue funcionando porque cuando el suelo se convierte en una esponja las otras plantas permanecen en un lugar optimo y, cuando los cultivos convencionales se pudren, las hortalizas hidropónicas completan su ciclo productivo.

El agua debe gestionarse, y La Mojana tiene demasiada en los periodos invernales como para seguir cultivando como si no la tuviera.

El obstáculo es cultural: la hidroponía exige aceptar que la agricultura ya no depende del suelo, sino del control; que el agricultor debe confiar en sensores en lugar del calendario y, que el Estado, envés de invertir en diques que se rompen empiece a financiar infraestructura que produce en medio del desastre.

La Mojana debería ser el primer territorio en demostrar que la inundación no es una condena sino una condición que puede administrarse y podría convertirse en un laboratorio nacional de agricultura protegida. Dejemos atrás la narrativa de la tragedia adoptando tecnología vigente y probada con éxito en otros países.

Esta propuesta no pretende ser una solución única, es una alternativa dentro de las inmensas posibilidades que ofrece el sector agropecuario cuando innovar deja de ser un mito. 

En territorios como La Mojana, el futuro no depende de una sola tecnología, sino de la capacidad de articular elementos clave: el conocimiento local de los agricultores; la infraestructura adecuada para enfrentar las inundaciones; la sostenibilidad como criterio de producción; la asistencia técnica y financiera; y nuevas formas de cultivar que conviertan las limitaciones en oportunidades de desarrollo rural.

El Rincón de Dios

“El que siembra con lágrimas, cosechará con alegría”. Salmo 126, 5

domingo, 19 de julio de 2026

Crónica 1053

Una oportunidad histórica para Urabá

La entrada en servicio de Puerto Antioquia y la culminación prevista para el próximo año de la vía al mar con las obras del túnel del Toyo, convertirán a Urabá en una plataforma estratégica para fortalecer la seguridad alimentaria y ampliar la exportación de productos agropecuarios.

El banano sigue siendo el pilar productivo de la región, con 32.465 hectáreas cultivadas, el año anterior sus exportaciones alcanzaron 81,9 millones de cajas y la productividad regional creció a un ritmo superior al promedio nacional.

A este liderazgo se suman otros renglones importantes: el plátano ocupa 36.000 hectáreas y sostiene a más de 7.000 familias; la palma aceitera cubre 12.000 hectáreas y las nuevas tecnologías auguran un desarrollo exitoso; el cacao alcanza 10.446 hectáreas; la región cuenta, además, con el mayor cultivo de piña del país, el segundo hato de búfalos y 15.000 hectáreas de arroz con una condición hídrica privilegiada durante todo el año.

El potencial de crecimiento es inmenso. Según el Plan de Ordenamiento Territorial Agropecuario, Urabá cuenta con cerca de 350.000 hectáreas con posibilidades de expansión, aptas para cultivos como maracuyá, limón Tahití, arroz, cúrcuma, jengibre, granadilla, pitahaya y mangostino.

La ganadería es otro eje estructural. Urabá posee el hato bovino mayor de Antioquia con más de 626.000 cabezas distribuidas en 8.200 fincas. Esta base abre espacio para impulsar modelos silvopastoriles, carne certificada y cadenas de lácteos con mayor valor agregado.

A este potencial productivo se suma un factor decisivo, la logística. Urabá es una plataforma exportadora natural: Puerto Antioquia y la conexión vial con el centro del país permitirán que los productos agrícolas lleguen a los mercados internacionales con menores costos y tiempos, una ventaja que pocas regiones agrícolas de la patria reúnen en igual proporción.

El principal desafío está en el ordenamiento institucional. La actualización catastral es clave para organizar el territorio, atraer inversión y garantizar seguridad jurídica a productores y empresas y, de especial importancia, revisar la Ley 70 relacionada con los territorios afro del Chocó y Antioquia para facilitar un desarrollo agropecuario ordenado, sostenible y compatible con las realidades sociales de esas regiones.

Urabá no es solo una región agrícola: es la puerta de entrada para que el país dé el salto hacia una agricultura moderna, exportadora y sostenible. Colombia necesita una despensa estratégica y Urabá ya cuenta con el suelo, el clima, la ubicación, la tecnología y la gente para convertirse en ella.

El Rincón de Dios

“La medida del amor es amar sin medida”. San Agustín

domingo, 12 de julio de 2026

Cronica 1042

La revolución de los minifundios

Continúo con mis propuestas abordando este tema. Con la tecnología actual el minifundio no es una condena a la pobreza, hoy puede ser una unidad productiva y fortalecerlo es la partida para una política social a favor del campesino, en lugar seguir pensando en una reforma agraria demagógica que ofrece redistribuir la tierra sin resolver el problema de hacerla productiva.

El rendimiento no depende de la voluntad del agricultor sino de la altitud, el microclima y la capacidad de adaptar la tecnología a escalas reducidas, cuya combinación, determina una transformación de los minifundios de 1 a 5 hectáreas. Ejemplos pueden verse en Vietnam y la India.

En Urabá, el Bajo Cauca y el Magdalena Medio, los frutales tropicales con una tecnificación ligera serían un multiplicador real utilizando fertirriego, silicio y sensores de humedad, el mango pasaría de 15 a 24 toneladas por hectárea, la papaya de 50 a 80, el maracuyá de 15 a 24, y el limón Tahití de 26 a 40. No son cifras de laboratorio, son resultados con drones de control biológico y estaciones meteorológicas que caben en una mochila, aplicados en varios países.

En granos, el maíz híbrido transgénico, acá satanizado, y el arroz, dejan de ser cultivos de subsistencia cuando se les incorpora tecnología de punta que, con modelos climáticos y fertilización guiada por sensores, el maíz pasa de 7 a 11 toneladas por hectárea y el arroz de 6 a 9. La agricultura moderna puede lograr más de 90 toneladas por hectárea de tomate, 48 de pepino y 55 de pimentón en invernaderos de bajo costo.

Entre los 1.000 y 1.800 metros, el café tecnificado confirma que la tradición puede convivir con la ciencia como sucede en Vietnam; con predicción de plagas y riego automatizado, la productividad sube de 2 a 2.8 toneladas por hectárea; las hortalizas llegan a niveles que antes parecían inalcanzables, 60 tonelada por hectárea de pimentón y 45 de lechuga hidropónica. El aguacate Hass, respaldado por sensores de suelo y modelos climáticos, pasa de 10 a 15 toneladas por hectárea como vemos en algunos cultivos de nuestra patria.

En el altiplano, donde el frío es normal excusa para la baja productividad, la mora bajo cubierta está rompiendo paradigmas, la fresa sube de 30 a 48 toneladas por hectárea, el arándano de 10 a 18, la frambuesa de 12 a 21, las hortalizas y las flores de corte muestran incrementos significativos.

Los minifundios funcionan por ser modulares, eficientes y manejables; con recirculación de agua, sensores y automatización ligera y asistencia técnica integral, logran ahorros del 30 al 60% y aumentos de rendimiento comprobados. La verdadera modernización agrícola está en la precisión que hoy cabe en una hectárea. En esa pequeña escala la pobreza desaparece y con la tecnología actual, un programa social agrario así debe arrancar.

El Rincón de Dios

Fortalecer al pequeño agricultor es una decisión económica, pero también es un deber moral y de justicia social.

sábado, 4 de julio de 2026

Crónica 1041

La Altillanura

He decidido pasar del análisis político a las propuestas, e inicio insistiendo en la importancia estratégica de la Altillanura como región clave para garantizar la seguridad alimentaria, impulsar la exportación a gran escala de productos agropecuarios y promover la venta de bonos de carbono, pero esto debe realizarse en proyectos a gran escala debido a la escasez de infraestructura y, las cuantiosas inversiones necesarias, solo son recuperables a largo plazo. Muchos proyectos han sido aplazados por cuellos de botella jurídicos redactados por burócratas que jamás han tenido en sus manos un azadón ni han sembrado una mata en un jardín. Por ello, traigo como ejemplo La Fazenda, establecida en Puerto Gaitan antes de que los cambios jurídicos limitaran el desarrollo de la región.

Agropecuaria Aliar, La Fazenda, trabaja 50.000 hectáreas cuya producción anual así reportó: carne de cerdo, 98,2 millones de kilos; 880.000 cerdos procesados; 114.206 toneladas de maíz; 50.256 toneladas de soya; 8 millones de litros de leche;1,6 millones de kilos de carne de res; 2.774 toneladas de derivados cárnicos y 276.000 toneladas de alimentos balanceados para consumo de sus animales. 

A ese desempeño se suma un trabajo social destacable, la cooperación de La Fazenda con resguardos indígenas y las comunidades vecinas que no se limita a lo asistencial, se ha realizado una alianza de largo plazo basada en el respeto por el territorio, la transferencia de tecnologia y la integración de las comunidades a la cadena productiva.

De gran importancia es el modelo de trabajo con los resguardos Sikuani, Achagua y Piapoco que ha permitido ampliar los cultivos de maíz y soya, generar ingresos para familias indígenas y fortalecerlas mediante asistencia técnica. La participación de los resguardos demuestra que la agroindustria es una herramienta de inclusión que reconoce el valor del conocimiento ancestral complementandolo con innovación, organización empresarial y acceso a los mercados; algo totalmente opuesto a las actividades de la minga caucana.

También es destacable la labor con los vecinos de la región, dándoosle el apoyo a huertas familiares, proyectos de seguridad alimentaria, contratación de servicios locales y oportunidades para mujeres campesinas. Estas acciones ayudan a dinamizar la economía de Puerto Gaitán y fortalecen la confianza entre empresa, campesinos, comunidades indígenas y otros actores de la zona.

Mas allá de las cifras, la Fazenda muestra que la Altillanura puede desarrollar una enfoque integral, producir gran cantidad de alimentos, cuidar los ecosistemas, generar empleo formal y promover bienestar a las comunidades vecinas. Ese equilibrio entre productividad y responsabilidad social es el modelo que el país debería proteger y multiplicar.

Nota.- La información de actividades de Agropecuaria Aliar fue obtenida de una página Web publicada en Internet bajo su autorización, agradecemos a sus autores. 

El Rincón de Dios

“El Señor dará fuerza a su pueblo; el Señor bendecirá a su pueblo con paz.” Salmo 29, 11.

domingo, 28 de junio de 2026

Crónica 1040

El país decidió su rumbo

Con trasparencia y eficacia se eligió el rumbo, pero los resultados rebelan una jornada dividida en dos pensamientos opuestos, el marxismo estatista y la defensa de lo fundamental que requerirán respuestas concretas y una clara dirección. 

El mapa electoral, que recomendamos ver, revela contrastes profundos: en zonas urbanas de sectores medios y altos, predominaron las propuestas asociadas a la seguridad, la libertad, estabilidad económica y respeto institucional; pero en el área rural, en donde 518 municipios están dominados por los grupos narcoterroristas que crecieron el 300% con la “Paz Total”, la mayor votación la obtuvo el falso discurso social y la presión del voto-fusil visible, pues mientras la abstención del país fue del 40% allí hubo lugares con menos del 7% y alrededor de 400 mesas con un atípico 100% de votantes.

La participación del 60% en las elecciones reveló que la g ente entendió la importancia del momento. Después de años de polarización, reformas controvertidas y tensiones entre poderes, el electorado acudió con esperanza por la libertad y, aunque se definió una ruta, esta no borra un país partido en dos visiones enfrentadas.

Viene un periodo de ajustes, el nuevo gobierno deberá enviar señales rápidas sobre su capacidad para construir acuerdos con una oposición radical del 48% ¿? de la población. Ningún presidente reciente ha logrado avanzar sin pactos amplios y, esta vez, no será diferente, pero si más arduo porque el comunismo es obstinado.

La seguridad, la salud y la educación serán el centro del debate, el aumento de la violencia, el incremento de los cultivos de coca, la minería ilegal, la presión de los grupos narcoterroristas, la crisis de la salud y de la educación exigen una estrategia clara, coordinada y medible, el fortalecimiento de la fuerza pública desmoralizada, la recuperación del sistema de salud destrozado por el chu, chu, chu del y del ICETEX.

La relación del nuevo presidente con las instituciones, luego de cuatro años de confrontación hará que la estabilidad democrática dependa de un equilibrio entre el ejecutivo, el legislativo, la justicia y los órganos de control y, lo más difícil, tratar de establecer alianzas con una oposición radical que “domina” medio país donde no se podrá imponer una visión, sino en convertir el mandato en acuerdos posibles.

La patria eligió y, ahora, empieza la tarea más compleja, gobernar un país que exige cambios cuando la olla ya no existe y, el reto, será demostrar que es posible unir sin desconocer las diferencias, avanzar sin excluir y ejercer autoridad sin incendiar, que ignoramos si el marxismo será capaz de entender.

Al leer el programa de gobierno del nuevo presidente y sus discursos iniciales ese es el enfoque, pero el desafío será enorme, revisar subsidios, instituciones inútiles, contratos espurios, un abultado déficit fiscal y enfrentar con decisión la delincuencia.

El Rincón de Dios

“Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios” Mateo 5, 9.

jueves, 18 de junio de 2026

Crónica 1039

Oremos por la patria

En tiempos de crisis se revelan el miedo y las esperanzas. La patria nunca fue indiferente a lo sagrado, ahora aparece la Virgen de Fátima como símbolo de unidad en medio del caos. La consagración que el Dr. José Manuel Restrepo hizo de Colombia a la Virgen de Fatima no fue solo un acto religioso; fue un mensaje y, para muchos, el recordatorio de que necesitamos algo más que diagnósticos, necesitamos alma.

Orar por la patria no es ingenuo, es firmeza. Donde el socialismo del siglo XXI dejó cicatrices visibles, como en Venezuela que es el espejo que no queremos mirar, la oración es un mensaje también político, no porque sustituya las instituciones, sino por humanizarlas y, nos recuerda, que el país no se sostiene solo con cifras sino con convicciones.

La Virgen de Fátima, con su mensaje de conversión, sacrificio y reparación, encarna lo que se ha olvidado, la moral y la ética. Cuando los discursos se llenan de promesas vacías y el gobierno se pierde improvisando, la idea de consagrar la patria a la Virgen introduce un elemento que puede parecer incómodo porque la obligación del gobierno no se basa solo en rendirnos cuentas, también rendírsela a la conciencia.

Muchos criticarán estos gestos; pero del otro lado el populismo promete lo imposible y manipula la fe; cuando orar es reconocer lo frágil; consagrar es asumirlo públicamente y, en un país donde la corrupción se volvió paisaje y la violencia estadística, deberíamos recordar que la política también tiene un deber espiritual, proteger la dignidad humana.

La consagración del Dr. José Manuel Restrepo tocó una fibra que la clase dirigente había dejado oxidar, no fue un acto para ganar votos, sino para recuperar lo que la izquierda radical desprecia y que la derecha tradicional había olvidado, lo trascendente, la patria no es solo un territorio, es un proyecto moral.

Orar por la patria hoy es un acto de lucidez, la oración no sustituye la acción, la orienta, porque un país que ora reconoce que puede perderse y nuestra patria con su historia de heridas abiertas no puede darse el lujo de caminar sin brújula.

La Virgen de Fátima no es un talismán, es un recordatorio de que la libertad se cuida, de que la patria se defiende, de que la fe lejos de ser un adorno es un ancla cuando todo lo demás se tambalea.

Orar por Colombia no es un gesto del pasado, hoy es urgente, es un acto de futuro y un pedido firme a nuestros compatriotas para que demuestren en las urnas el país que quieren para sus hijos y nietos.

¡Solo queda una opción para salvar a la patria, ponerle la otra raya a El Tigre!

El Rincón de Dios

“Bienaventurada la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él escogió como heredad para sí.”  Salmo 33:12

jueves, 11 de junio de 2026

Crónica 1038

Ni chicha ni limonada

Hay quienes se creen “lo último en marcas” porque no eligen: los indecisos y los del voto en blanco; cofradía de almas tibias que miran las campañas como quien visita un supermercado sin hambre, observa las estanterías, lee las etiquetas, compara precios y al final no compra nada.

El indeciso es un exigente sin tarea ni causa, reclama candidatos impolutos, debates sin contradicción, programas escritos por ángeles y biografías sin mancha y, como nada alcanza su pauta, decide que lo más responsable es no hacer nada, o acercarse al sol que más alumbra; confunde la prudencia con parálisis, el análisis con recurso, la duda razonable con una coartada; quiere que la democracia se adapte a su ánimo personal, mientras el país se juega el futuro y él, ahí, elucubrando dudas, esperando que aparezca un candidato a su medida, sin defectos y sin historia.

El voto en blanco es la joya del escapismo vendido como protesta, pero no pasa de ser un “no me pidan deberes, gracias”, como un gesto vacío, una indignación sin destinatario y una queja sin propuesta que sirve para posar de una conciencia sin ensuciarse las manos, para decir “yo lo advertí”, después de que otros asumieron la carga de escoger, convirtiendo la frustración en un gesto estéril.

Lo irónico es que ambos grupos se sienten superiores, los únicos lúcidos en un país de fanáticos, los últimos guardianes de la pureza, cuando decidir casi nunca es escoger entre santos y demonios sino entre opciones imperfectas, riesgos medibles y consecuencias reales; pero la democracia no premia la pereza sino la participación y, la neutralidad, por más adornada que sea, toma partido; la indecisión inclina la balanza y el voto en blanco puede tener efectos desastrosos; la tibieza disfrazada de sensatez termina siendo cómplice del resultado que luego desprecia.

No elegir no es una postura elevada, es renunciar con pretensiones; es la comodidad de quien quiere opinar sin asumir costos, criticar sin arriesgar, observar sin involucrarse y lavarse las manos mientras otros cargan el balde. Nadie exige entusiasmo ni obediencia de rebaño, pero sí responsabilidad frente al momento, escoger, argumentar, equivocarse, si es del caso, y responder por ello. En un país que necesita decisiones urgentes, los que se quedan en la mitad no son ni chicha ni limonada; son el ingrediente insípido que termina definiendo el sabor del plato.

Y si hacía falta una prueba más, la decisión de suspender ilegalmente al presidente, y prohibirle a De la Espriella el uso de palabra “patria” y “la camiseta de la Selección Colombia”, es una torpeza autoritaria que no solo empobrece el debate, desnuda el miedo de quienes creen que el poder se defiende silenciando símbolos, voces y discrepancias.

¡Vamos todos con El Tigre!

Rincón de Dios

“Ojalá fueras frío o caliente, pero por cuando eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.”  Apocalipsis 3,15-16

domingo, 7 de junio de 2026

Crónica 1037

La paradoja del rechazo presidencial

Es contradictorio que quien fue elegido en un proceso electoral que en ese momento consideraba legítimo, ahora insista en negar los resultados de la primera vuelta manipulando la confianza en las instituciones y revelando una peligrosa incoherencia: cuando lo favorece, es válido, pero si desfavorece a su “heredero” es objeto de sospecha.

El rechazo a los resultados electorales no es un gesto aislado, se venía preparando la estrategia de perpetuarse en el poder afectando la estabilidad democrática y, quienes depositamos la confianza en las urnas, enfrentamos un mensaje devastador, el voto solo cuenta si respalda al poder establecido y esta lógica perversa convierte la democracia en un juego de conveniencia que mina la legitimidad del gobierno, estrategia calcada de Cuba, Venezuela y Nicaragua. 

Estados Unidos, la OEA, la ONU y la Comunidad Europea han expresado su respaldo a la validez de los comicios, han felicitado el trabajo ejemplar del registrador y han enviado una señal clara de que la comunidad internacional observa con atención y no tolerará intentos de deslegitimar la voluntad popular, Colombia tampoco permitirá que le roben las elecciones; no cabe duda, la Registraduría desbarató los argumentos del gobierno.

La democracia se basa en reglas claras y en la aceptación de la voluntad popular aunque sea incomoda, rechazar los resultados porque no favorecen al candidato del gobernante es un acto de soberbia, pone los intereses personales por encima del bien común y abre la puerta a la polarización. Respetarla radica en que el poder tiene límites, que las elecciones son el mecanismo legítimo para decidir el rumbo de la nación y, que ningún gobernante, puede estar por encima de la voluntad popular ni de las instituciones. 

Diferente es pretender entregar el país a un modelo ideológico mundialmente fracasado donde se desacreditan los contrapesos, se debilita la separación de poderes, se sataniza la empresa privada, se busca perpetuar un proyecto político sobre de la libertad, se violan normas de participación en política y se programan encuentros cuando la Constitución los prohíbe. La democracia se sostiene en la ley; el autoritarismo ideológico, en cambio, se alimenta de la obediencia, como en el caso de uso de la camiseta de la Selección Colombia por uno de los candidatos; la dependencia absoluta del Estado; la concentración del poder, y la negación de la crítica.

¡Compatriotas, el 21 de junio los invitamos a ponerle la raya a El Tigre! ¿No le gusta?, solo tiene dos opciones: votar por Colombia o entregarle la patria al comunismo, su voto decide qué país prefiere.

El Rincón de Dios

“Pidámosle al Señor ser constructores de paz, que allá donde halla odio y disentimiento pongamos amor y misericordia.” Tomado de la hojita parroquial.

lunes, 1 de junio de 2026

Crónica 1036

Uribe, Paloma y Fajardo, claridad y ambigüedad

Uribe y Paloma al conocer los resultados de las elecciones fueron claros, respaldaron a Abelardo públicamente; a Fajardo, en cambio, lo atrapó la indefinición; tras subrayar que su millón de votos eran importantes para salvar a Colombia al preguntarle por su postura se limitó a responder que lo “estudiaría”. Esa tibieza contrastó de con la firmeza Uribe y Ploma dejando la sensación de que, frente a un momento decisivo, prefirió callar. En política algunos utilizan las palabras para marcar fronteras en el debate público y, otros, prefieren rodearla en silencios. El expresidente Uribe, Paloma Valencia y Sergio Fajardo encarnan dos extremos, la claridad y la indecisión.

Uribe y Paloma construyeron su perfil sobre declaraciones firmes y sin titubeos; sus intervenciones, a veces polémicas, tienen la virtud de dejar claro dónde están parados y aunque la claridad a veces incomoda o genera rechazo, también da seguridad. En tiempos de incertidumbre, donde las dos opciones están perfectamente claras, la democracia o el comunismo, la gente valora a quienes hablan con seguridad aunque no compartan su postura; la contundencia es un signo de liderazgo asociado con la capacidad de decidir y no temer al costo de la palabra.

Fajardo ha cultivado la imagen del académico que evita la confrontación directa, su estilo, la falta de definición y el deseo de satisfacer a todos por igual, llevan a la desconfianza. El ciudadano se pregunta, ¿qué defiende?, ¿qué está dispuesto a arriesgar?, ¿qué batallas quiere dar?

El contraste es brutal, mientras Uribe y Paloma generan admiración por su apoyo a Abelardo, Fajardo se diluye en declaraciones para no incomodar, pero quien no incomoda, tampoco moviliza, la tibieza es una lacra.

No aplaudimos la radicalidad por sí misma, la contundencia sin argumentos es peligrosa, la gente quiere saber qué propone un líder, qué defiende, qué está dispuesto a confrontar. 

La contundencia de Uribe y Paloma y la indefinición de Fajardo son dos estilos que reflejan dos concepciones del liderazgo: una apuesta por la fuerza de la palabra, la otra por el silencio; pero en el clima actual, donde la sociedad exige certezas, la falta de definición se convierte en un riesgo que aterra, el país no se gobierna con dudas sino con decisiones.

Dr. Fajardo, recuperar su prestigio es fácil, su lucha ha sido por la decencia y contra la corrupción, solo demuestre que es decente, que quiere cumplir esa tarea invitando a sus seguidores a que ese millón de votos sean por Colombia, voten por Abelardo y demuestre que su lucha no ha sido solo bla, bla bla. Hoy solo hay dos opciones: la democracia o el comunismo, defienda la primera y demuestre que la patria prima sobre sus egos.

El Rincón de Dios

“Es la hora de sanar heridas, de tender puentes, de limar diferencias y desactivar los odios”. Tomado de la hojita parroquial.  

martes, 26 de mayo de 2026

Crónica 1035

Llamado a la libertad

Estamos a un paso de tomar una decisión histórica el próximo 31 de mayo, no solo elegiremos presidente, definiremos si seguimos siendo una democracia o si caemos en el abismo que destruyó a Cuba, Nicaragua y Venezuela bajo la ideología comunista; no permitamos que la esperanza de millones de compatriotas se frustre ni que la libertad se convierta en autoritarismo disfrazado de “justicia social”.

La experiencia de nuestros vecinos es una advertencia clara, proyectos políticos que prometieron igualdad y prosperidad terminaron en hambre, exilio y represión. Millones de hermanos fueron obligados a abandonar su tierra buscando oportunidades que su país les negó. No repitamos esa historia; aprendamos del espejo que nos negamos a mirar y actuemos con valor para salvar a nuestra patria.

Salvarla significa defender nuestras instituciones, la democracia, la empresa privada, la prensa libre y los jueces independientes; cada intento de concentrar el poder en una sola voz es un golpe contra la libertad que no permitiremos, debemos respaldar los contrapesos que garantizan que el gobierno sirva al pueblo, en lugar de servirse de él.

Hay que proteger la economía; el populismo puede sonar atractivo, pero sus consecuencias son devastadoras: inflación, escasez y desempleo, como lo ha demostrado en todo el mundo. Colombia necesita inversión, innovación y oportunidades para los jóvenes apostando por un modelo que premie el esfuerzo y el talento, no por uno que castigue la productividad y nos lleve a la dependencia.

Sobre todo, salvar la patria significa creer en nosotros mismos, no somos un país condenado al fracaso; somos una nación trabajadora y creativa, capaz de construir un futuro de prosperidad si rechazamos las falsas promesas y abrazamos la responsabilidad. El voto no es solo un derecho, es un acto de defensa de la libertad.

El 31 de mayo, cada ciudadano tendrá en sus manos la posibilidad de marcar el rumbo de nuestra historia. No se trata de elegir un candidato, sino de escoger entre dos caminos, el de la libertad y la democracia, o el de la dependencia y el autoritarismo.

Compatriotas, la decisión es nuestra. El futuro de nuestros hijos y nietos depende de que tengamos el valor de decir no al comunismo disfrazado, y sí a un país libre y fuerte.

El Rincón de Dios

“Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”. Corintios 3:17.

miércoles, 20 de mayo de 2026

Cronica 1034

Recomendaciones en caso de disturbios

1.        Seguridad personal y de la familia

Se prevé “un estallido social” si el candidato marxista pierde las elecciones, estará atenta la “primera línea” integrada por los ninis que “ni estudian ni trabajan”, subsidiados por el gobierno y los “gestores de paz” que andan como Pedro por su casa, bajo la aplicación de todas las formas de lucha que no se oculta.

Lo fundamental es salir a votar temprano y regresar directamente a casa para estar a salvo y proteger nuestra familia. La tendencia de las elecciones irá siendo más clara después del mediodía.

2.        Restaurantes, comercios y negocios

Mantener planes de cierre rápido si se reportan disturbios en la zona, asegurar extintores, salidas de emergencia y protocolos de evacuación para empleados y clientes, evitar confrontaciones con grupos violentos; la prioridad es resguardar al personal; proteger vitrinas y accesos con medidas básicas (rejas, seguros reforzados, inventario mínimo visible); mantener comunicación con vecinos y administradores de centros comerciales para alertas tempranas.

Tener a mano los números de emergencia:

               Policía Nacional: 123 (¿?) Si sigue siendo confiable

               Línea de emergencias de la Alcaldía: 123

               Gaula: 165

               Bomberos: 119

               Defensa Civil: 144

3.        Para la ciudadanía en general

Evitar zonas donde se reporten bloqueos, marchas agresivas o presencia de encapuchados. No caer en cadenas de WhatsApp o redes sociales que llamen a la violencia; muchas son desinformación; mantener cargado el celular; tener rutas alternativas y un punto de encuentro familiar; si vive en zonas de riesgo, asegurar puertas, ventanas y vehículos. Reportar cualquier intento de intimidación, extorsión o presión para participar en disturbios.

Hay que recordar que la protesta pacífica es legítima, pero la violencia, el vandalismo y el bloqueo de servicios esenciales son delitos.

4.        Para los reservistas

Este mensaje es preventivo y estrictamente institucional: mantenerse localizables y atentos a comunicaciones oficiales de las Fuerzas Militares, nunca a cadenas informales; no intervenir por cuenta propia; cualquier actuación debe ser coordinada, legal y bajo autoridad competente; apoyar a la comunidad con información verificada, calma y orientación cívica; evitar caer en provocaciones o llamados a la confrontación; hay que recordar que su rol es proteger a la población, no escalar tensiones.=

5.        Mensaje central

Colombia ya vivió momentos de violencia urbana donde grupos radicalizados aprovecharon el caos para atacar comercios, intimidar ciudadanos y bloquear ciudades co el propósito de tumbar un gobierno legítimo. La mejor defensa es estar preparados, mantener la calma y actuar dentro de la ley; la democracia se protege con instituciones, con ciudadanía informada y con prevención, no con violencia. Debemos estar pendientes de cualquier ataque para no caer en el caos que podría venir.

El Rincón de Dios

“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.”  Salmo 46:1

lunes, 18 de mayo de 2026

Crónica 1033

Una elección decisiva

Estas serán las elecciones más importantes de nuestra historia, en ellas, más que un enfrentamiento entre candidatos serán el examen sobre lo que somos o en lo que queremos convertirnos. Por segunda vez se elegirá entre dos tendencias después de haber vivido la primera, el comunismo, y la democracia que Winston Churchill define así: "Nadie pretende que la democracia sea perfecta u omnisciente. De hecho, se ha dicho que la democracia es la peor forma de gobierno, excepto todas las demás que se han probado".

Las encuestas cambian con la misma rapidez con la que cambia el clima, no solo registran preferencias, reflejan estados de ánimo, un día muestran entusiasmo, al siguiente cansancio y, otras veces, ambas cosas al mismo tiempo; pero dejan claro que el país está dividido en prioridades y expectativas, lo cual no es nuevo, pero esta vez es más visible.

Los matices en las regiones son diferentes: en la costa Caribe, el Sur del país y el Pacífico el discurso social encuentra terreno fértil; en Antioquia y el Eje Cafetero, la idea de orden sigue siendo el valor central; Bogotá, se mueve entre la crítica y la prudencia; cada zona lee la misma realidad con lentes distintos.

Más allá de los discursos y las plazas públicas, la conversación real ocurre en espacios cotidianos: la mesa familiar, los taxis, los pasillos del trabajo; allí se expresan dudas, preocupaciones y esperanzas que no siempre aparecen en los titulares, pero es donde se entiende que la gente no solo busca un programa de gobierno sino una señal de estabilidad en medio del caos.

A pesar de la tensión que suele acompañar estos procesos la convicción de que votar es un acto necesario y fundamental y no un gesto ingenuo sino la forma de participar que sostiene la vida democrática del país, ahora nos recuerda que hemos atravesado crisis más profundas y, aun así, hemos encontrado caminos para seguir adelante.

Las próximas elecciones serán intensas, pero también son una oportunidad para que ela patria se mire con claridad, no resolverán todos los problemas cuando el próximo gobierno estará recibiéndolo el país destruido y exhausto, pero sí marcarán el tono de los años venideros y, ahora que vivimos el desastre navegando en aguas agitadas, eso es lo que importa.

Llamo de nuevo a mis compatriotas a mirar el espejo que tenemos en Cuba, Venezuela y Nicaragua antes de depositar el voto, o empezamos a recuperar la esperanza o viviremos décadas de dictadura hostil como aun lo viven nuestros vecinos pese al esfuerzo de los Estados Unidos.

El Rincón de Dios

“No se dejen vencer por el mal; al contrario, venzan el mal con el bien.” Anónimo

viernes, 15 de mayo de 2026

Crónica 1032

Manual de Supervivencia para el país

Arreglar el país después de esta pésima administración de decisiones erráticas, carente de coordinación e inspirada en los "trinos de la nube galáctica de madrugada", exigirá capacidad de ejecución carente en el candidato del gobierno.  

La improvisación, la rotación desmedida de ministros y ejecutivos en cargos clave, entidades sin rumbo y las decisiones erróneas, obligarán a restaurar lo básico. Gobernar exige la garantía de que las instituciones vuelvan a operar sobre la base de resultados.

Las reformas a la salud la llevaron a la tirantez del sistema, la incertidumbre y el deterioro en la atención. Restablecer la confianza requerirá concentrarse en lo urgente, asegurar la continuidad del servicio, estabilizar la red hospitalaria, corregir fallas de gestión y volver al cauce de lo que eficientemente funcionaba. 

En seguridad, la distancia entre el discurso oficial y la realidad territorial fomentó el debilitamiento de la autoridad, estimuló las economías ilegales y la reorganización de los grupos armados, lo que exigirá retomar el control institucional, la presencia del Estado y, lo no negociable, la ley, que debe aplicarse en todo el territorio sin convertirla en una metáfora como viene sucediendo.

En economía, la inversión perdió su impulso, numerosos proyectos se estancaron y la conversación pública se convirtió en disputas populistas en lugar de enfocarse en la productividad, el empleo y el crecimiento. Para recuperarlos, se requerirán señales claras y un ambiente donde emprender e invertir sea compatible con la confianza. 

El campo requiere visión moderna, la productividad no se logra con el romanticismo sino con conectividad, crédito dirigido, asistencia técnica, agricultura de precisión, seguridad jurídica e integración con la tecnología del siglo XXI de la que hay ejemplos en Holanda, Isrrael, India, Vietnam, Brasil, Argentina y algunas en Colombia; es una gran oportunidad estratégica para la cual tenemos las bases, la tierra y el talento humano.

Nos queda un país fatigado por la polarización, el mayor endeudamiento desde la guerra de los mil días y el enfrentamiento permanente que, para reconstruirlo, será necesario reducir el ruido, recurrir a la deliberación racional y recordar que la gobernabilidad depende de la gestión y del tono con que se ejerza el poder. 

No buscamos promesas redentoras, solo dirección, capacidad de gestión, recorte del gasto, eliminar ministerios inútiles, acabar con los contratos de prestación de servicios, reformar la Comisión de Acusaciones, modificar las reglas de la elección de magistrados para garantizar los contrapesos de control a largo plazo, excluir la reposición de votos convertida en negocio de ciertos "candidatos" para recuperar el horizonte. 

Olvidemos nuestros egos, necesitamos el voto consiente contra el marxismo. El espejo que ignoramos mirar lo tenemos al lado: Cuba, Venezuela y Nicaragua.

El Rincon de Dios

“La paz es futo de la justicia y el esfuerzo común” San Juan Pablo II

Crónica 1058

La Milagrosa cuando el corazón está herido Hay momentos en la vida en los que el dolor arruga el corazón, pero  también deja entrar  una luz...