La demolición del sistema de salud
La designación de Jorge Iván Ospina en la fracasada Nueva EPS y de Daniel Quintero como superintendente nacional de salud no sorprende, confirma la decisión del líder galáctico que nos desgobierna de no mejorar el sistema de salud, lo dinamita desde adentro. Basta mirar las alcaldías de Ospina y Quintero plenas de fallas administrativas y procesos judiciales, para entender que sus nombramientos solo buscan obediencia política y responden a un propósito claro, terminar de demolerlo.
El sistema que en este desgobierno ya venía en cuidados intensivos, Petro y sus adláteres decidieron desconectarlo. A los problemas financieros, las reformas truncadas y los desacuerdos institucionales, ahora se suma una estrategia diseñada para un ilusionista mediocre, hacer desaparecer lo que ya no existe.
La improvisación es la política pública, el gobierno envía señales que profundizan la incertidumbre y, nombrar personajes con historiales tan cuestionados, no es un error, es un mensaje claro, la lógica estorba y la lealtad manda.
Entre tanto, la realidad hospitalaria nos muestra un retrato del colapso. La demanda en varias regiones llega al150%, los pacientes deben ser atendidos en sillas, camillas en pasillos y ambulancias convertidas en salas de espera móviles donde enfermos graves permanecen hasta varios días. La ruina de las EPS anunciada en el chu, chu, chu…, la escasez de medicamentos y la atención deficiente ligada a los malabares que deben hacer los profesionales de la salud para atender a los enfermos en estas condiciones, no son síntomas aislados, son la evidencia de un sistema que se desangra mientras quienes deberían salvarlo juegan a la política barata.
Cuando la gestión se convierte en un asunto político y los títulos académicos provienen de universidades de garaje, se valora más el prontuario que la experiencia y las decisiones dejan de ser estratégicas para transformarse en maniobras oportunistas para bloquear el avance hacia un sistema de salud sostenible centrado en el paciente, práctica que viola gravemente la dignidad humana.
Lo increíble no es el caos; es que todavía haya quienes aún esperan transparencia y respeto por lo lógico. En un país de más de 50 millones de habitantes donde el sistema de salud atendía más del 94% de la población, los nombramientos que hace este gobierno están calculados para profundizar la crisis: es cuidadosamente orientado a terminar de hundir un sistema que está siendo abatido a los trancazos.
El Rincón de Dios
“Todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres” Colosenses 3:23.
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